Con los tacones a otra parte

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

¿Quién no ha tropezado en una acera? ¿Falta de pericia o defecto del firme? De todo habrá, pero en Arousa no faltan ejemplos de pavimentos-trampa para el peatón

17 feb 2013 . Actualizado a las 06:35 h.

Andar es bueno, bonito y barato. Da salud, alegra la vista y ayuda a combatir la contaminación acústica y medioambiental. Pero no siempre es seguro. La Administración gasta millones de euros en ganar espacios urbanos para los peatones pero los flamantes pavimentos no siempre son los más adecuados para caminar. Sobre todo si se aborda la empresa sobre unos de esos tacones de vértigo que tanto se estilan últimamente.

Cada vez hay más aceras y son más amplias. Bienvenidas sean, aunque a veces puedan convertirse en una trampa. La baldosa es la más traicionera porque, cuando llueve, puederesultar resbaladiza y porque algunas lucen diseños mal avenidos con suelas y tacones.

La pizarra es otra de las opciones que han explorado en Vilagarcía, en concreto en el paseo marítimo de A Concha y Compostela, y la experiencia indica que, dada la falta de uniformidad del firme, por allí lo mejor es caminar con zapatilla o zapato plano. Y, aun así, son frecuentes los tropezones.

Un material que cada vez se impone más en Arousa es el adoquín, que puede resultar estético pero que, cuando no está bien engarzado, es pasto abonado para estropear el calzado.

Reclamaciones

No es sencillo dirimir responsabilidades en este terreno. ¿Cómo se diferencia una caída provocada por el despiste o la falta de pericia del peatón o una provocada por los defectos del pavimento? Es habitual que a los concellos lleguen reclamaciones en este sentido, pero es muy difícil que las pretensiones del particular lleguen a prosperar.

Del problema se ha encargado incluso el Consello Consultivo de Galicia, pero parece que ni las constructoras ni las administraciones se cuidan de que las aceras sean, además de bonitas y económicas, seguras. Afortunadamente no es un problema generalizado. Son muchas las que responden a estas tres premisas, aunque el paso del tiempo hace mella. Es entonces cuando aparecen piezas rotas y desencajadas -A Baldosa en Vilagarcía y Luis Seoane en O Grove son solo dos ejemplos- que pueden estropear el paseo.