Scotty es un vecino de Meaño de raza palleira que hace unos días le dio un disgusto terrible a sus dueños. El perro disfruta del privilegio de vivir, junto a sus dos hermanas, en una enorme casa de Simes. Antes la vivienda estaba habitada, pero ahora, el edificio entero y la finca que lo rodea es territorio de los perros. Su dueña Fátima Martínez iba todos los días a darle de comer, y la familia entera, que vive en Vilagarcía, pasaba los fines de semana con sus tres amigos peludos. Hasta el pasado sábado. Cuando sus dueños llegaron a visitarlos, Scotty, que lleva ese nombre porque de pequeño era igualito al del anuncio, no estaba. Se había colado por un hueco de la finca y se había ido a dar un paseo. El caso es que no supo o no quiso volver a casa.
La desaparición de la mascota embargó de tristeza a toda la familia, que lo buscó de forma infructuosa e incluso dio parte a la Policía Local y a los veterinarios de la comarca, por si alguien lo llevaba. Pero nada. Ya habían perdido toda esperanza cuando, el martes por la noche, el padre de familia fue a coger la furgoneta, en Vilagarcía, y se encontró al perro, sucio, que lo esperaba pegado a las ruedas. Lo curioso es que el can nunca había ido a la ciudad, y nadie sabe cómo pudo encontrar e identificar el coche para volver a casa, como el hijo pródigo.