Cuando el juez Baltasar Garzón sobrevolaba la ría de Arousa comandando la Operación Nécora en 1990, su hija María tenía solo ocho años y estaba ajena a todo ese mundo. Poco se podía imaginar que acabaría escribiendo de este episodio en un libro en el que, a su pesar, su padre es el protagonista: Suprema Injusticia. Toda la verdad sobre el juez Garzón, que repasa el proceso que desembocó en la inhabilitación del juez. El objetivo que persigue la autora es, por un lado, contar lo que ocurrió desde su perspectiva, y por otro, contribuir a agitar las conciencias sobre la situación del sistema judicial español y el papel que juegan «algunos medios de comunicación».
«Me gustaría que este libro fuera el cierre de una etapa y que la gente se dé cuenta de que los medios y la justicia no funcionan bien. El objetivo es que lo que le pasó al juez Garzón no le pase a nadie más».
María Garzón estuvo ayer en Cambados para presentar el libro en un acto celebrado en el auditorio de A Xuventude, y su estancia allí no fue casual. Acude con su libro bajo el brazo allí donde la llaman. Se lo pidieron en Sevilla y fue. En Galicia hizo lo propio la vicepresidenta de la Fundación Baltasar Garzón, la cambadesa Maricarmen Durán, y tampoco podía fallar. No es la primera vez que visita esta comarca. De hecho, María Garzón reconoce tener un «gran cariño» por Galicia donde veraneaba de niña hasta que un día dejó de hacerlo debido a que -se enteraría años después -sobre su padre pesaba una amenaza de atentado. Pero Galicia siguió muy presente en su familia debido a la implicación del juez en la lucha contra el narcotráfico y en favor de la reinserción de los toxicómanos, explica Garzón. «Recibió muchas críticas por la instrucción pero su trabajo en la operación Nécora supuso un cambio de mentalidad y la visualización de un problema. Como él decía, la gente dejó de tener miedo».
Presentación del libro «suprema injusticia» en Cambados
«La Nécora supuso un cambio de mentalidad y la visualización
de un problema»