Las «provocadoras» declaraciones de Pérez sobre la victoria electoral fueron el detonante del descontento
27 oct 2012 . Actualizado a las 06:50 h.El último pleno ordinario de O Grove, cuya parca orden del día presagiaba una sesión poco menos que anodina, resultó ser uno de los platos más picantes del mandato. La guinda la puso la inesperada presencia de una veintena de afectados por las preferentes de O Salnés, que ataviados con pancartas y su habitual color rojo siguieron el debate con atención.
No obstante, el germen hay que situarlo en la resaca de las elecciones autonómicas, cuando el alcalde conservador, Miguel Ángel Pérez, vertió unas declaraciones en las que «dedicaba» la victoria del PP a todos aquellos que habían «boicoteado» la sonada visita de Feijoo a la Festa do Marisco, que acabó siendo abortada debido a la intensa pitada con la que lo recibió un numeroso grupo de manifestantes.
Uno de los ahorradores que secundó ambas protestas -la del presidente de la Xunta y la del pleno- no puede evitar un tono enfadado cuando transcribe parte de la conversación que tuvo con el regidor a la salida de la sesión. «Díxonos que quedou fastidiado polo recibimento que se lle dou a Feijoo, pero fastidiados estamos nós», recalcaba. Al parecer, Pérez justificó sus palabras ante los afectados señalando que era un momento «de euforia». Una excusa que no ha evitado la arremetida frontal de la oposición, que destacó que «ante todo, un alcalde ten que ser o alcalde de todos».
La corporación aprobó una moción presentada por el BNG, en la que se reclamaba la impugnación de un decreto relacionado con las preferentes. Fue aprobado por unanimidad. «Porque estabamos aí presionando», remataron los afectados.