El Concello de Vilagarcía no tiene nada que decir acerca de la probable marcha de Antón Paz y el ya anunciado abandono de Támara Echegoyen de la disciplina del Liceo Casino. Y, por lo tanto, de la capital arousana. El alcalde, Tomás Fole, eludió ayer ofrecer explicación alguna sobre la ausencia de una recepción oficial a la campeona olímpica Támara Echegoyen, que en Londres ganó para la ciudad una segunda medalla de oro tras la cosechada, también en vela, por Paz en los Juegos de Pekín.
El desinterés que ha encontrado, especialmente en el club en el que regatea, pero por extensión también en la institución que representa a todos los vilagarcianos, es uno de los motivos que llevan a Echegoyen a fichar por el Real Club Náutico de Vigo. Cabe recordar que Vilagarcía es el lugar donde la campeona había fijado su residencia federativa desde el 2010, el sitio desde el que preparó su llegada a lo más alto a lo que puede aspirar un deportista. Nada de ello parece haber sido suficiente, sin embargo, para que la ciudad haya sabido transmitirle cariño y reconocimiento.
Que la dirección del Liceo Casino estuvo inexplicablemente torpe es algo que apenas necesita mayor comentario. El tránsito en la presidencia desde Alfonso Saavedra hasta Antonio Castro se gestó en las mismas fechas -Támara ganaba el oro el 11 de agosto mientras Saavedra anunciaba su renuncia a finales de mes- pero no parece de recibo que nadie, dentro del seno del club, haya tenido la delicadeza, tan siquiera la capacidad, de ponerse en contacto en dos meses con la regatista. Lo mismo cabe decir del Ayuntamiento y de la Fundación de Deportes.
Puestos a comparar el comportamiento institucional que Vilagarcía ha deparado a su segunda campeona olímpica con el trato dispensado en otros lugares a los deportistas que este verano representaron a Galicia en Londres, el resultado solo merece el calificativo de devastador.
El Concello de Pontevedra no tardó ni una semana en organizar un recibimiento por todo lo alto a cinco de los deportistas que triunfaron en los Juegos. De ellos, solo Bea Gómez (semifinalista) y la propia Támara nacieron en la ciudad del Lérez. Poco importó que David Cal y Teresa Portela fuesen de Hío, o que Javier Gómez Noya proceda de Ferrol. ¿Por qué? Porque los tres entrenan en Pontevedra. Todos fueron homenajeados el 17 de agosto, firmando en el libro de honor del Ayuntamiento.