En busca del objeto perdido

roi fontoira / Bea Costa O GROVE / LA VOZ

AROUSA

Entre O Grove y Sanxenxo se extravían cerca de 600 artículos al año

14 oct 2012 . Actualizado a las 06:58 h.

En las jornadas festivas, nuestra natural inclinación al despiste está, si cabe, más acentuada. Prueba de ello son los numerosos objetos perdidos que esperan en los depósitos de la Policía Local, donde hay más de 250 artículos sin propietario localizado. En Sanxenxo, la situación es similar, y aseguran que la media anual ronda «los 300 objetos».

A pesar de que las carteras y la documentación son el clásico por antonomasia, a las manos de los agentes también llegan otro tipo de cosas: joyas, zapatos de marca a estrenar, un ordenador portátil... «Todos pensamos que la crisis se iba a notar en esta estadística, pero la la gente sigue perdiendo muchas cosas, y durante el verano y la Festa do Marisco se nota un incremento», señalan los agentes.

Hace unos días, en la carpa de la cita gastronómica apareció un «carrito de bebé». «Vacío, claro», señalan aliviadas desde la oficina de turismo. Sin embargo, la incredulidad del personal es doble, porque en Sanxenxo también se han recogido varios, «y la utilidad de estos cochecitos es evidente, no sé como se le puede olvidar a nadie». Y es que ni las playas ni el marisco son razón suficiente como para abandonar el medio de transporte del enano de la familia. Sin embargo, en los depósitos ya hay media decena.

La policía procura dar uso a los objetos que caen en este limbo custodiado bajo llave. Por ejemplo, las bicicletas que se pueden arreglar son utilizadas para los cursos de educación vial. Muchas otras cosas se donan a la beneficencia, como es el caso de prendas de ropa o mobiliario. «Os elementos que vexamos que se lle pode sacar partido tentamos buscarlle un sitio», confirma una agente. Y, por supuesto, en esta lista entran los misteriosos carritos de bebé.

A veces, la honradez tiene un premio que va más allá de la satisfacción personal. Y es que en épocas de crisis, encontrarse sumas de dinero en la vía pública no es lo «normal». Pero, en caso de que el azar propicie un tropiezo tal, ¿qué se debe hacer? El dilema ético está servido. Sin embargo, la propia legislación establece unas vías de recompensación para aquellas personas que deciden entregar lo que encuentran a la policía.

Una vez entra el objeto en el depósito, los agentes comienzan a buscar al propietario. Y si este no aparece en un plazo de dos años, la persona que lo entregó puede solicitarlo. Además, en caso de que se acabe localizando al dueño, el código civil también contempla una recompensa. Se trata de una propinilla -la «veinteava parte» de la cifra en cuestión- que también se ha de solicitar por escrito.

Los escépticos podrán pensar que este tipo de cosas no se dan. Pues bien, una vecina de Sanxenxo entregó hace dos años un sobre con 250 euros. «Nos dijo que se encontró con unos billetes volando mientras paseaba por el puerto». La señora se presentó este verano en las dependencias policiales para recoger lo que había entregado meses atrás. Una extra veraniega. Por honrada.

despistes en la festa do marisco