Los agentes denuncian que se les negaron botellines durante el servicio
08 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Las relaciones entre la Policía Local de O Grove y el gobierno de este municipio arousano están completamente rotas. Llevan así un par de meses, desde que se hizo público un correo electrónico en el que el concejal de Seguridade, Fredi Bea, establecía un vínculo entre el cobro de las horas extras y una mayor actividad sancionadora por parte de los agentes. Desde entonces, los integrantes de este cuerpo han pasado a ser vistos, y tratados, como extraños. Casi como enenemigos, dicen ellos. Solo eso explicaría que estos días, durante al Festa do Marisco, se les niegue el agua en el almacén municipal.
Con O Grove lleno a rebosar de visitantes, turistas y amantes del buen comer en general, la plantilla de la policía está trabajando al completo. Tiene que ser así para garantizar un cierto orden en el tráfico, en los aparcamientos e incluso debajo de las carpas, donde en ocasiones algunos personajes se cuelan con tiques falsos y otros se dedican a atrapar carteras al vuelo.
Un agravio
El viernes, cuando uno de los turnos ya estaba bastante avanzado, un agente se dirigió al almacén municipal habilitado con motivo de la fiesta gastronómica. Pidió unos botellines de agua, para él y para su compañero. «A persona que o atendeu díxolle que o sentía moito, pero que non llos podía dar. Que tiñan ordes de que á policía non se lle dera nada», explicaban ayer fuentes del cuerpo de seguridad.
El desplante ha sido recibido como un agravio a todo el colectivo. Un agravio que no hace más que acrecentar un poco más la distancia existente entre las tres formaciones que integran gobierno local y los policías municipales. Y es que el conflicto laboral no para de crecer y de enroscarse sobre sí mismo, llegando a provocar que «haxa moitos concelleiros que ata fan que nin nos ven, e iso que levamos uniforme, ¿eh?».
Que los agentes se hayan quedado sin botellines de agua es solo la punta de un iceberg de desencuentros. El último capítulo de un conflicto que en varias ocasiones ha traspasado los límites. Y que no parece que vaya a solucionarse pronto.
Decisión respaldada
El concejal Fredi Bea, responsable de Seguridade en O Grove, afirma que el escrito que destapó la caja de Pandora -y cuya filtración denunció ante el juzgado- simplemente constataba dos hechos: uno, la reducción de ingresos por multas; y dos, la necesidad de ajustar los gastos del cuerpo de seguridad local, entre otras cosas cerrando el capítulo de las horas extras. El concejal, que insinuó cierta relajación de la policía a la hora de cumplir sus funciones, ha estado en todo momento respaldado por el resto del gobierno local que encabeza el popular Miguel Ángel Pérez.