Algo tiene el sonido de la gaita que a los gallegos nos retuerce el alma cuando llora y nos hace bailar como al lagarto de la falda de Carolina. Algo tiene, que no hay fiesta que montemos en la que no acaben apareciendo los gaiteiros. A veces los de la vieja escuela, vestidos con traje tradicional. A veces, los que no necesitan vestirse de nada especial para arrancarse a tocar unas piezas. No es fácil hacerlo. No es fácil conjugar la rapidez de dedos con el ritmo del diafragma y los movimientos del brazo. Hay que aprender, y en Corón -Vilanova- funciona desde hace años una de las sedes de la escuela de gaitas de la Diputación.
Tras la pausa veraniega, las clases se retomarán el próximo martes. Faltarán algunos de los alumnos del año pasado, dice el director, Hipólito Cabezas. La crisis también llega a la música, y este año ha sido preciso establecer una matrícula de 25 euros anuales. No es que sea mucho dinero, pero sí el suficiente para que más de un aficionado a la gaita, la pandereta o el redoblante se haya retirado de la carrera de aprendizaje.
Una carrera que no se corre igual si eres un niño que si eres un adulto. «Un neno pode pensar en facer carreira nisto, en tocar o instrumento de forma máis profesional. As persoas maiores que veñen á escola o que buscan, normalmente, é aprender a tocar un pouco para botar unhas pezas, pero sen máis ambicións», cuenta Cabezas. ¿Y qué tipo de alumno predomina en Corón? «Pois en realidade, os maiores. Xubilados ou parados -por desgracia hai bastantes- que agora teñen tempo e aproveitan para facer algo que non puideron facer antes», explica. «O que temos son poucos nenos», reconoce. En la escuela no pueden empezar hasta los seis años, y a esas alturas muchos chavales ya llevan al menos dos metidos en actividades extraescolares. Por eso «estamos pensando en facer clases para os máis pequenos».
Aunque está ya todo listo para el inicio del curso, la escuela de Corón aún admite alumnos. Así que si usted quiere aprender a echarle mano a alguno de nuestros instrumentos tradicionales, preséntese el martes en la casa de cultura.