Cuando uno se enfrenta a una primera cita, lo hace siempre con la incertidumbre del resultado. Así, con el gusanillo en el estómago, debieron sentirse ayer los responsables del Centro Cultural do Sixto y la Federación de Deportes de Inercia, organizadores del primer descenso en carrilanas de Monte Lobeira, una competición incluida en el campeonato gallego.
Pero esos miedos enseguida se despejaron. El atractivo de la propuesta se alió con una jornada preciosa y con un paraje excepcional para llenar el trazado de público dispuesto a disfrutar a lo grande de las pruebas.
Los participantes y los curiosos comenzaron a llegar desde bien temprano, para entrenar los primeros, para tomar posiciones, los segundos. A partir de las cuatro estaba previsto el comienzo de las pruebas, aunque finalmente el reloj marcaba casi las cinco cuando se marcó el primer pistoletazo de salida.
Carrilanas, monopatines, bicicletas y otros vehículos de inercia participaron en las pruebas que les lanzaron ladera abajo del mirador de Monte Lobeira, en un recorrido de 800 metros. Las competiciones se organizaron en diez modalidades diferentes: en madera, neumáticas G1 y G2, rodamientos, Dirt Surf, Golf 3, Gravity Bike, Long Board, Street Luge y patinaje de descenso.
Aunque era la primera vez, los organizadores esperan que no sea la última. De hecho, están dispuestos a cuajar una carrera meteórica y solicitar para el año próximo una prueba del campeonato de España. De la organización se encargaron el Centro Cultural O Sixto y la Federación de Deportes de Inercia, con la colaboración de la Diputación, los concellos de Vilagarcía y Vilanova, Protección Civil y varias empresas.