El sol de septiembre no logra compensar la floja campaña de verano
16 sep 2012 . Actualizado a las 06:50 h.En julio y agosto llovió y el sol calentó menos de lo habitual en esos meses. Con este panorama, más de un turista se replanteó su plan de vacaciones y optó por acortar su estancia en la comarca o bien desviarse hacia otros destinos. En consecuencia, el sector hostelero habla de un julio «flojo» y un agosto «que aguantó».
Septiembre llegó con calores y concluye la primera quincena con temperaturas de playa. ¿Llega el sol a tiempo para recuperar el terreno perdido desde el punto de vista de la ocupación hotelera? Las fuentes consultadas opinan que ya no hay margen, «aunque es una ayuda». En la Asociación de Hostelería de O Grove constatan una mayor afluencia de visitantes respecto a otros años por estas fechas y bien pudiera atribuirse ésta al buen tiempo.
A última hora y sin reserva
La reserva a largo plazo se estila cada vez menos. Ahora el visitante organiza su salida de vacaciones a última hora y para ello Internet se ha convertido en una herramienta fundamental. Además de consultar las ofertas de los hoteles y de las líneas aéreas, uno de los factores que se tienen muy en cuenta es la predicción meteorológica, y en los mapas de la Rías Baixas del mes de septiembre mandó el símbolo del sol frente al de las nubes.
Eso actúa como un revulsivo para que el viajero y el turista se decante por pasar sus días de asueto por estas latitudes y, según informan desde los puntos de información turística, se está dando el caso de que personas que tenían previsto pasar solo un día en O Salnés, decidieron ampliar su estancia en la comarca a dos o tres días en vista del clima del que disfrutamos. El resultado se traduce en más habitaciones ocupadas y más gente consumiendo en restaurantes y demás negocios de hostelería, aunque el ramo de los chiringuitos y servicios de playa da ya el verano por cerrado.
Pese a todo, hay factores que impiden que septiembre pueda hacer sombra a julio y, mucho menos, al mes de agosto: el grueso de la gente ha agotado ya sus vacaciones y con el colegio empezado, el turismo familiar queda aparcado hasta las Navidades. A todo ello hay que sumar, como no, la crisis, que está dejando a mucha gente en casa o, en el mejor de los casos, con un plan de viaje más austero que otros años. El visitante que podía ir a diario al restaurante, hoy limita sus salidas o sustituye las mariscadas por platos más asequibles. «Hai unha caída no consumo, a xente prívase máis». «Súbense moitas bolsas do supermercado para as habitacións», explican los empresarios del sector.