La recta final del verano se afronta en Cambados, como no, con aires de fiesta. En San Tomé celebran la Valvanera con los consabidos actos litúrgicos en la capilla del asilo y verbena por la noche. Pero desde hace cuatro años, esta fiesta sirve de marco, además, para celebrar el Memorial Tito Silva. Este encuentro de embarcaciones tradicionales no figura en ningún calendario oficial ni tiene carácter competitivo. Su única pretensión es reunir en Cambados a cuantas más embarcaciones tradicionales mejor para disfrutar de una tarde de navegación y de la estampa que dejan al desplegar sus velas.
El reclamo es la Airexa, una dorna de tope que está a punto de cumplir el siglo de vida y que en tiempos perteneció a Tito Silva. Él la recuperó del olvido y la rehabilitó, cuando a las embarcaciones tradicionales todavía no se le daba el mérito ni tenían la protección que tienen hoy en día. Fernando Pombo era un niño de ocho años entonces, cuando le encomendaron a él y a sus amigos lijar el casco y pintarlo a cambio de 50 pesetas de las de la época. Hoy es él el que se pone al timón y el que iza la vela cangreja y los foques para arrebatarle al viento su fuerza.
Fernando y otros amantes de la vela de Cambados decidieron que era hora de organizar algo en la villa para promover la navegación tradicional y, de paso, rendirle un homenaje a Tito Silva. Así nació un memorial que en su mejor edición, y la más improvisada, reunió a una veintena de barcos. Para este sábado, de momento han anunciado su asistencia la dorna Meca de O Grove y el galeón Sofía de Vilanova. El punto de atraque será el muelle en «t» (muelle viejo) y, tras una comida en el salón José Peña, las tripulaciones empezarán a armar los barcos para hacerse a la mar a eso de las cinco. Ya solo falta que el viento les sea favorable.