El Altamira, templo del buen comer en Vilagarcía, posee también una merecida reputación como lugar de tertulia y sobremesas que jamás serían lo mismo sin la maestría de Pepe Pereira en materia de digestivos y acertados combinados. Una de sus preparaciones más célebres es, sin duda, el gin-tónic.
Pepe trabaja varias ginebras. Pero su preferida es la seca. Para la ocasión, una Beefeater 24, -aunque la gente tiende a pensar que se trata de 24 años, lo cierto es que la etiqueta hace referencia a su maceración durante 24 horas- destilada con aromas de naranja y limón españoles. La casa conviene construirla desde sus cimientos, así que lo primero es refrigerar la copa durante algunos minutos con hielo, que será renovado a la hora de iniciar la preparación del combinado. El zumo de medio pomelo rosa es suficiente para tres digestivos. Con un cuchillo o un pelador se extraen tiras de monda de naranja y limón, mejor si este último es del país y está todavía un poco verde. Se rompen todas ellas sobre la copa, logrando que desprendan sus esencias, y se rozan levemente a lo largo del borde de la copa para dejarlas caer a continuación en su interior. Se añade el jugo del pomelo.
A continuación llega el turno de la ginebra, que puede romperse con un golpe de coctelera y un trozo de hielo. Un chorro medido de doce segundos, infalible para conseguir el tono justo de alcohol, y pocas tonterías en materia de tónicas. Pepe recomienda una Schweppes de toda la vida, deslizada a través de una cucharilla larga o perforado su tapón e invertida para reducir el gas. Toque de perejil y a disfrutar. Está tremendo.
el cóctel