El colectivo opina que deberían desaparecer y sustituirse por promociones
29 jun 2012 . Actualizado a las 06:58 h.Las condiciones climáticas se han conjurado este año para que los comerciantes prácticamente no hayan podido dar por abierta la temporada de verano. Pese a ello, las rebajas están ahí. El domingo, día 1, buena parte de los establecimientos gallegos, y también los vilagarcianos, abrirán sus puertas con la intención de ofrecer a sus clientes los mejores saldos. Buena parte del pequeño comercio asociado a Zona Aberta abrirá sus tiendas el domingo para aprovechar la primera jornada de rebajas. Pese a ello, la asociación no es muy partidaria de esta fórmula.
Tal como explicaba ayer su presidenta, Rocío Louzán, ya cuando se estaba tramitando la Ley de Comercio Zona Aberta planteó que las rebajas de verano deberían retrasarse. No fue así, y continúan iniciándose a principios de julio, pero los comerciantes vilagarcianos siguen opinando que «las rebajas de verano están muy mal puestas».
Pero todavía van más allá. Para Rocío Louzán, las rebajas son un hecho consumado al que el pequeño comercio está obligado a sumarse, pero que en absoluto le favorece. «Las rebajas no deberían existir, porque al pequeño comercio nos mata. Deberíamos acostumbrar a la gente a que solo haya promociones».
Porque si a diario la competencia con las grandes cadenas es perjudicial para los pequeños comerciantes, en temporada de rebajas todavía lo es más, puesto que las tiendas más modestas no pueden ofrecer los descuentos que sí hacen los establecimientos grandes. Rocío Louzán explica, en este aspecto, que en Vilagarcía no sufren mucho este problema, porque las cadenas, salvo dos o tres, no practican una política comercial muy agresiva, pero sí lo hacen en otras localidades próximas, como es el caso, dice, de la capital de la provincia.
Precios tirados, rebajas encubiertas fuera de temporada o establecimientos que hacen acopio de una mercancía especial para las rebajas son algunas de las prácticas a las que el pequeño comercio debe hacer frente. «Nosotros ya no podemos hacer más», dice Rocío Louzán, quien explica que los profesionales no pueden ejercer como policía y fiscalizar continuamente lo que hace el vecino.
De todos modos, la presidenta constata que las inspecciones han aumentado. Quizás este sea el motivo de que las prácticas comerciales desleales hayan descendido. «Es cierto que no hay el desfase de otras temporadas, hay más problemas en otros sitios», dice. Y es que, como apunta la responsable de los comerciantes vilagarcianos, «contra el tiempo (atmosférico) no podemos luchar, pero sí contra las ilegalidades».