Bamio respondió a la sequía de tres décadas sin «poxas»

maría santalla VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

Los vecinos disfrutaron de una jornada de subastas y fiesta

15 abr 2012 . Actualizado a las 14:34 h.

Tres décadas es mucho tiempo. El suficiente para olvidar muchas cosas y para abrir sed de muchas otras. En Bamio, los últimos treinta años no han conseguido borrar el rastro de sus poxas, sino que han servido para mantener latente una tradición que ayer revivió más esplendorosa que nunca. Había ganas, y se notaba. Se notó, desde luego, en la ilusión con la que sus organizadores, la comisión de las fiestas de San Roque, prepararon la jornada. Y se notó también en la respuesta de los vecinos, a los que ni siquiera los intermitentes chaparrones de ayer consiguieron amilanar.

Era un día de fiesta, pero sobre todo se trataba de recaudar fondos para las celebraciones del verano. Y pese a los tiempos de crisis, la parroquia se volcó con la causa. Se subastaron lotes de comida, con todo lo necesario para cocinar un suculento cocido, estuches de vino, gallinas, patos,... y hasta un cerdo vietnamita, que fue una de las atracciones de la jornada en el campo de la fiesta. Y un potro, animal que fue una de las piezas más codiciadas de la sesión. Procedente de la yeguada La Ponderosa, de Bamio, se subastó en último lugar para mantener la tensión, aunque ya durante el día se habían interesado por él varias personas.

Las poxas con las que Bamio se reencontraba comenzaron a las doce del mediodía. Sin embargo, fue por la tarde, aprovechando que había hinchables para los niños, cuando se congregó más público.

Desde media tarde, además, el recinto estuvo animado con los ensayos de la orquesta Tornado, que tenía previsto actuar por la noche, junto a un disyóquey. Y es que la comisión quiso ofrecer una jornada diferente y festiva a sus vecinos al mismo tiempo que trataba de recaudar fondos para el verano.

recuperación de una tradición perdida