O Grove vuelve a ser, ahora ya sí, oficialmente plaza de Preferente. A falta todavía de cinco jornadas para la conclusión de la Liga, el Unión certificó ayer su ascenso con una exigente victoria en el campo de su inmediato perseguidor y segundo en la clasificación, el Moaña. Lo hizo además de forma que nadie olvide la ocasión, con un una semivolea desde fuera del área de Ameneiro en el minuto 93 de partido con la que subía el 1-2 definitivo al marcador. Era el premio a una temporada extraordinaria en la que el conjunto meco se probó muy superior al resto de los equipos del campeonato prácticamente desde el principio, y que pone punto y final a tres años de exilio en la Primera y Segunda Autonómicas.
Cual efecto rebote, a dos descensos consecutivos les han sucedido otros tantos ascensos, con el entrenador isleño Ricardo Dios -no confundir con Carducho- como hacedor. El propio técnico lanzaba ayer el grito de «misión cumprida» mientras aguardaba en A Lanzada el arranque de la caravana victoriosa que a primera hora de la noche de ayer recorría las calles de O Grove para comunicar y celebrar con los vecinos el ascenso. Después tocó cena de club.
Ricardo quiso destacar ayer que «ninguén se imaxinaba a principios de tempada que este equipo, recén ascendido e tan xovenciño, cunha media de idade de 22 anos, ía acadar o ascenso. O obxectivo era a permanencia. Estou moi contento».
El técnico quiso dedicar el éxito «á miña muller e fillas, aos xogadores, directiva, afección, e a Pablo, o meu segundo, por axudarme a sacar isto adiante».
Por su parte, el presidente del club, José Manuel Otero, Nel, atribuye todo el éxito del ascenso al cuerpo técnico y plantel, y ahora pide el apoyo de O Grove.