Veinte conductores a los que se les retiró el permiso acuden a clases de educación vial
19 feb 2012 . Actualizado a las 07:04 h.Veinte cada dos meses, como mínimo, son 120 conductores al año que pierden el carné de conducir, y eso solo en la comarca. Por eso no es extraño que en los juzgados se celebren cada mañana al menos tres juicios rápidos por delitos relacionados con el volante. A esos infractores se les pone cara y nombre en la autoescuela Sálvora, la única homologada en Vilagarcía para impartir cursos de recuperación de puntos. Lógicamente, tanto sus caras como sus nombres van a seguir en el anonimato, por aquello de no criminalizar y darle un falso enfoque al problema, ya que hay jóvenes y mayores, españoles y extranjeros, hombres y mujeres -ellas menos, todo hay que decirlo-. Es decir, que mañana podemos ser usted o yo.
Las clases las imparte Manuel Portas, que aparte de enseñarles los conceptos básicos que tendrán que repetir cuando vayan a examinarse para recuperar el carné, se esfuerza en lo fundamental, en concienciarles en la necesidad de respetar las normas de circulación tanto para salvar sus vidas como las de cualquier otro conductor o peatón que se puedan encontrar en la carretera. No es tarea fácil, porque aunque hay voluntad, los clichés, las rutinas y la costumbre de echar balones fuera son vicios malos de erradicar.
«Fanse cursos parciais de doce horas para os que perderon máis de seis puntos, e de vintecatro para os que os perderon todos, os doce, e se teñen que examinar de novo. Nestes últimos, ademais das clases normais, interveñen un lesionado medular e un psicólogo». Luego, en una simulación por ordenador se repiten las infracciones cometidas por el alumno.
En la pizarra del aula están los motivos por los que los alumnos perdieron su carné. El primero, el alcohol; luego, la velocidad, y le siguen cinturón, peatones, semáforos, tacógrafo y móvil. Coinciden más o menos con las estadísticas oficiales, aunque Portas puntualiza que el primero suele ser la velocidad, el segundo el alcohol y el tercero, conducir sin cinturón: «Parece mentira, pero aínda hai quen o fai, sobre todo nos asentos traseiros, e hoxe, cos airbag, é un suicidio, porque pode matarte».
Contra ese argumento no ponen objeción los alumnos, pero el debate salta cuando se habla de los semáforos en rojo, y sobre todo, de los que tienen cámaras en Vilagarcía. Una joven protesta porque no da tiempo a cruzar en ámbar, otro pregunta que si son legales esas cámaras, y Portas reconoce que ya le recomendó a la Policía Local que revise la cadencia, «porque non é o mesmo un segundo que cinco». Pero ante la duda, su respuesta es contundente: «Eu vin moitas fotos das cámaras e o semáforo está en todas en vermello. O que pasa é que temos que parar e non paramos, o mesmo que no paso de cebra. Se ti vas ben, nunca te van pillar». Y el móvil es «un dos problemas máis graves, porque a 80 quilómetros por hora, se tardas tres segundos en collelo, xa son 60 metros que recorres sen control. As distracións provocan un tercio dos accidentes».
Entre el auditorio, un camionero al que le retiraron el carné y que se quedó sin trabajo ante la imposibilidad de conducir en seis meses. Según él, «por pasarme cinco minutos no tempo de condución. Levo toda a vida co camión e nunca me pasou isto en ningún outro país». Portas pone en duda que haya sido solo por cinco minutos. «O do tacógrafo é unha medida moi importante, antes a xente botaba vinte horas conducindo, e logo de dúas horas ao volante xa non estás en condicións».
Y otro mito que se derrumba: los que dan positivo en las pruebas de alcoholemia no son solo los jóvenes, aunque sí hay dos perfiles: «Os maiores dan menos taxa, porque van cear coa muller, beben unha botella de viño e logo collen o coche para volver a casa; os xóvenes beben máis pero igual quedan a durmir na praia».
El curso cuesta 370 euros si es total y 200 el parcial. Sumadas tasas y demás gastos para repetir el examen, recuperar el carné sale en unos 3.000 o 4.000 euros. Es una poderosa razón para pensárselo antes de volver a cometer una infracción, aunque la principal, como dice Portas, sigue siendo que lo que está en juego es la supervivencia del posible infractor. «É a vida de cada un de nós e a dos outros», dice un alumno con la lección bien aprendida. Y el profesor añade: «O risco que corres ti non mo fagas compartir a min».
6 puntos
Conducir bajo los efectos del alcohol o drogas, de forma temeraria, en sentido contrario o por exceso de velocidad.
4 puntos
Arrojar objetos, superar las plazas del vehículo, no respetar las señales o conducir de forma negligente.
3 puntos
No mantener la distancia, ir sin las luces, hablar por el móvil, estacionar de forma incorrecta o adelantar donde no se debe.