«El único disfraz con sentido común es el de esquimal»

El veterano humorista ofrecerá mañana un monólogo como colofón de la Cena do Entroido del Churrasco de Rubiáns


? Es el rey del humor absurdo y surrealista. Lo lleva siendo desde hace tres décadas, desde que comenzó a llamar la atención en aquel programa mítico e irreverente que fue La bola de cristal. Irreverencia que, reconoce, ahora ha recuperado gracias a su faceta como monologuista.

-¿Cómo es el Pedro Reyes monologuista, muy distinto al que conocemos de la televisión?

-Soy más cañero y bastante menos políticamente correcto. Yo defino mi estilo como realismo crítico. El resto, como dijo Walt Disney, es un mundo de ilusión.

-¿Es de los que les gusta improvisar?

-Menos de lo que parece. Está todo bastante medido para que funcione. Paradójicamente, para que parezca que las cosas están improvisadas hay que prepararlas mucho.

-En más de una ocasión ha dicho que no se considera nada chistoso, ¿por qué?

-Porque no lo soy. Yo soy una persona bastante seria. Luego está el actor que crea un texto de humor y lo trasmite. Y cuando, en mi faceta íntima, soy divertido, es por las ideas que se me ocurren, no por los chistes. Yo me sé cuatro.

-¿Cuál es su humorista de cabecera?

-Woody Allen. Creo que es un maestro y un referente no solo para mí, sino para toda una generación.

-De los hermanos Marx, ¿con cuál se queda?

-Con Groucho, que era el que más hablaba. Además me parece muy simpático también en su vida privada. Me fascina eso de que fuera un hombre de negocios, avaro y todo eso. Demuestra que el humorista no tiene por qué ser siempre una persona cándida y bohemia.

-Aunque últimamente está un poco retirado de la tele, ¿cómo ve la evolución del medio en el que usted se inició a principios de los 80?

-Bueno, yo lo que diría es que me han retirado de la tele. Pienso que en este momento es un medio de usar y tirar. Creo que la televisión debería primar la faceta educativa porque ya no sirve como entretenimiento.

-En este momento, ¿que cosas le ilusionan?

-Me ilusiona una obra de teatro que voy a estrenar en Madrid, que se llama Mi tío no es normal. Me ilusionan otros negocios que tengo en otro ámbito totalmente distinto al espectáculo. Y, por supuesto, me ilusionan mis hijas y la propia vida.

-¿Es usted carnavalero?

-No, la verdad que no. Yo soy más de divertirme todos los días que de dividirlo en fiestas. En el caso del carnaval, yo creo que en España se nos ha impuesto a la fuerza el que haya otra fiesta y aquí no encaja mucho. Esas mulatas que vemos en la tele están en Brasil a cuarenta grados. Pero es que aquí en carnavales hace un frío que pela. De hecho, yo creo lo único que tiene sentido común es disfrazarse de esquimal.

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