«Vendo o cambio casa»

Un vilagarciano que reside en Londres está dispuesto a intercambiar la vivienda que compró en Pontevedra por otra en la zona de O Salnés


vilagarcía / la voz

Desde que la crisis se coló en nuestro mundo feliz, los carteles en los que está rotulado un «se vende» o un «se alquila» no han dejado de subirse a las ventanas de pisos y casas. Pero el mercado inmobiliario está tan parado y seco como el resto, y ni el aumento de la oferta ni la bajada de precios que ha llevado aparejada han servido para reactivar la compra-venta de casas. «La gente ahora, tal y como están las cosas, no se mete en algo así», dice Pío del Río. Este vilagarciano, tras haber intentado en vano vender una vivienda que posee en Pontevedra, ha decidido probar fortuna. «Vendo o cambio casa», reza el anuncio que ha colgado hace ya algunas semanas en varias calles de Vilagarcía.

Del Río lleva más de diez años residiendo en Londres, donde trabaja en una empresa del sector de la energía. Viene a Galicia «tres o cuatro veces al año», y en uno de sus viajes se le presentó la oportunidad de comprar una casa en Pontevedra. En concreto, el número 11 de la Colonia Pina, en Mollabao. Se trata, explica, de una vivienda muy pequeña, de cincuenta metros cuadrados, que necesitaba «una reforma completa». Precisamente por eso, explica, «no me salió muy cara, y decidí comprarla a modo de inversión».

Así lo hizo. Se compró la casa y poco a poco, con la ayuda de su familia, fue haciendo todas las reparaciones debidas y embelleciéndola. «La intención era, al acabar de arreglarla, venderla. Pero con esto de la crisis, no hay manera», explica Del Río. Pide 75.000 euros por el inmueble de Mollabao, si bien aclara que la cantidad «es negociable». Si cuajase la operación, con el dinero logrado quiere comprarse una casa o un piso en la comarca de O Salnés. A fin de cuentas, es en Vilagarcía donde tiene a su familia y donde le gusta disfrutar de sus vacaciones.

El origen de la idea

Tras ver como el camino de la venta parecía no llevarlo hacia ningún lugar, a Pío del Río se le ocurrió otra idea: cambiar su casa por otro bien inmueble. «Ya había visto algunos anuncios así en Internet», explica. «Es otra fórmula. Puede que no sea muy normal, que no esté demasiado extendida, pero yo creo que podría ser una alternativa para mucha gente que necesita cambiarse de casa y no lo consigue porque no da vendido», explica.

En su caso, lo tiene claro: su casa de Mollabao podría cambiarla «por otra vivienda o por un terreno no solo en Vilagarcia sino en la zona del Salnés, o mismo en Pontevedra si me convenciese el cambio». En cualquier caso, reconoce que es difícil encontrar a alguien que quiera cambiar un inmueble que tenga el mismo valor que el suyo, así que obviamente está «abierto a ajustes adicionales con dinero u otros bienes para compensar al que ofrece mas o recibir del que ofrece menos», señala.

Desde que puso sus anuncios, Pío del Río ha recibido ya unas cuantas llamadas de gente interesada en el cambio de vivienda. Pero ninguna de ellas ha permitido que cuajase un acuerdo. «Las ofertas que recibí no me interesaban porque las ubicaciones no acababan de convencerme», señala.

En cualquier caso, este vilagarciano afincado en Londres no pierde la esperanza. «Ahí siguen los carteles, y aquí seguimos esperando a ver si surge algo», explica. Y es que, con su vida hecha en la ciudad del Támesis, la casa de Mollabao es una inversión que no ha salido tan rentable como esperaba. «La casa -narra- es pequeña. Tiene cincuenta metros cuadrados y un patio de otros cincuenta». El inmueble está dividido en dos habitaciones (de siete metros una, de diez la otra), un pequeño baño, una cocina y un salón. En los suelos ha puesto tarima flotante y las paredes están inmaculadas tras recibir una buena capa de pintura.

Fan del trueque

Del Río no solo cambia su casa. De hecho, en varias páginas de Internet dedicadas al intercambio y trueque de todo tipo de objetos cuelga un anuncio en el que ofrece una bicicleta de carreras a cambio de 750 euros o, según reza el anuncio, «muebles, electrodomésticos u otra cosa que me interese». «Esta es una fórmula que me parece que puede ser muy interesante», dice desde Londres este vilagarciano. Y visto como está el panorama, parece que es cierto. Al trueque le ha llegado la hora de resucitar.

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