Recortando hasta las plumas

AROUSA

Ni las guarderías públicas se libran de los recortes. La Xunta prefiere llamarlo «optimización de recursos» pero, sea como fuere, el resultado es el mismo: cierre en agosto. Quizá existan centros infantiles en los que en verano se produce una estampida de niños debido a las vacaciones de sus padres. Vale, no están los tiempos para lujos ni para sostener aulas con un bebé. Pero mucho me temo que esa es la excepción. Lo de cogerse el mes entero de vacaciones está cada vez menos al alcance del personal y, desde luego, no es el perfil más abundante en municipios como O Grove y A Illa, donde muchos papás trabajan en el sector primario y en el sector servicios. Le llamen galescolas, Galiña Azul o centros infantiles, me da igual, pero el de guardería es un servicio de primera necesidad para muchos trabajadores que no debe cerrar, ni siquiera por vacaciones. ¿O es que el bonito discurso de la conciliación laboral y familiar se queda solo en palabras?