«¿Por qué congelar? lo encuentro mejor»

María conde PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

11 dic 2011 . Actualizado a las 15:12 h.

El arcón congelador de Carmela Poza, vecina de San Mauro, guarda ya desde noviembre buena parte del marisco que pondrá en la mesa estas navidades. Suele adquirirlo en la plaza de abastos de Bueu, aunque esta semana estuvo también en la lonja de O Grove para echar un vistazo. «Hace un mes que compré la centolla a quince euros el kilo, y estos días estaba ya a 25. A ver la semana que viene... Creo además que este año está más cara», comenta.

Esta ama de casa no solo congela la centolla, sino también vieiras, buey, nécoras e incluso el camarón. Lo ha hecho toda la vida, desde que su madre le confió la tradición «y siempre están estupendos». «Lo cuezo -explica-, enfrío el agua y cojo unos paños mojados con ella para envolver todo el marisco. Lo meto en las bolsas de congelar y así las llevo al arcón. Si es para la cena, los saco a la mañana y se van descongelando poco a poco perfectamente». Solo hay dos excepciones ante el congelador, el percebe y la almeja, «que no quedan nada bien». «Pero el resto, todo».

En Nochebuena serán 19 comensales, aunque luego en Fin de Año la cifra baja y el 1 de enero lo que hacen es de nuevo cena. Defiende la tradición del marisco en estas celebraciones y cree que ni en crisis se está renunciando a este manjar. «Creo que no, aunque sea solo un poquito. Si no es centolla, pues buey». Y sobre la costumbre de congelarlo antes, tiene claro que seguirá haciéndolo: «Encuentro que está mucho mejor y tiene el mismo sabor».