Alfonso XII y Alfonso XIII se alojaron en un palacio que enriquece su valor patrimonial con su referencias históricas
01 dic 2011 . Actualizado a las 14:26 h.Aunque herida por largos años de abandono, la mansión cuya denominación se atribuye a los duques de Terranova conserva un porte magnífico que habla de un tiempo en el que la carretera litoral a Vilaxoán no existía y la nobleza y la alta burguesía eran capaces de sostener inmensas propiedades. La finca en la que se enmarca el palacio de Vilaboa dispone de una superficie de 38.000 metros cuadrados, ocupados en buena parte por unos jardines que, si bien descuidados y entregados a un crecimiento espontáneo, constituyeron en su día una absoluta referencia botánica. No por casualidad, su frondosa vegetación estaba estrechamente emparentada con la de O Castriño, hoy dividido entre el jardín municipal y un terreno particular.
La primera referencia a su construcción se remonta a los años 1881 y 1882, en una época en la que el entorno de A Comboa pertenecía al Ayuntamiento de Vilaxoán. Anterior, por tanto, a la unificación de su aparato administrativo con los de Vilagarcía y Carril. El alcalde Ravella, que da nombre a los jardines que se abren frente a la Casa Consistorial, acababa de tomar posesión de su cargo. Fue aquel un momento fundamental para la definición de la capital arousana, en el que confluyeron la adjudicación de las obras de la plaza de A Peixería, la culminación de los trabajos del muelle de hierro y la construcción del malecón que a la postre daría lugar al barrio de la Arena, conocido con el paso del tiempo como de la Prosperidad.
El diseño del parque que rodea la casona fue obra del mismo jardinero que entonces asistía a la Casa Real. Siendo la duquesa aya de Alfonso XII, no es extraño que tanto el monarca como su sucesor Alfonso XIII, se alojasen en él en distintas ocasiones. Sin ir más lejos, el abuelo de Juan Carlos I pernoctó en sus habitaciones en 1900, con ocasión de una visita a la ría. La mansión, de hecho, disfrutaba de la condición de residencia real en Galicia.
Especies botánicas
Los jardines disponían de una avenida de árboles en forma de herradura, adornada con ánforas de piedra y un riachuelo artificial que nacía en una gruta. Destacan, por lo que respecta a su riqueza vegetal, la presencia de especies botánicas de alto interés cuyo estado, de haber sobrevivido al cese de sus cuidados, sería necesario evaluar.
Su conversión en hotel constituye una magnífica ocasión, probablemente irrepetible, para rescatar al edificio de la ruina que se cierne sobre sus cuatro plantas. La superficie de cada una de ellas alcanza los 600 metros cuadrados, lo que ofrece una clara oportunidad para su desarrollo interior. Entre otros elementos, destaca en la mansión la galería de forja orientada hacia lo que en su día fue una playa. El acceso principal se abría, de hecho, en lo que hoy es su parte posterior. Un enrejado señorial castigado por el óxido y la vegetación lo acredita.