Presentan el punto de alimentación para vehículos eléctricos
27 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Algo más de año y medio lleva colocado en las inmediaciones del pabellón de deportes de Vilanova un punto de recarga para vehículos eléctricos. La electrolinera fue una de las actuaciones en las que el gobierno de Gonzalo Durán decidió invertir parte de los fondos correspondientes al Plan E. «Los planes del Gobierno central eran que en el año 2010 se iban a generalizar los coches eléctricos, pero esos planes se retrasaron», señalaba ayer el regidor vilanovés. Hablaba Gonzalo Durán en un acto de relanzamiento de este punto de recarga organizado cuando «la mayor parte de las marcas ya tienen líneas de coches eléctricos a precios asequibles» y cuando se espera, por tanto, un bum de este tipo de vehículos.
La colocación de ese punto de recarga supone hacer una apuesta doble. Una apuesta, primero, por el medioambiente y por un modelo de vehículo que «ni tiene tubo de escape, ni humos, ni ruidos». Y no es que lo diga Gonzalo Durán: es que el modelo prestado por la Citroën para la presentación de ayer ni rugió al ser encendido ni se dejó oír al ser arrancado. Llenar su batería, con autonomía suficiente para recorrer unos cien kilómetros, supone un coste de 1,5 euros.
Un motivo más para parar
Las ventajas de este tipo de vehículos harán que no tarden en llenar las carreteras. Y Vilanova quiere estar preparada para cuando llegue ese momento. «A principios del siglo veinte, la gasolina se vendía en las farmacias», recordaba ayer Gonzalo Durán. Ahora, a principios del siglo veintiuno, quienes quieran conducir un coche eléctrico no van a encontrar, de momento, demasiados puntos en los que recargar sus baterías. «Nosotros queremos ofrecer ese servicio a la gente para que no tengan problemas para venir a visitarnos», decía ayer Gonzalo Durán. El punto de recarga situado junto al pabellón de deportes es doble, es decir, puede alimentar a dos vehículos a la vez. La operación exigirá algo de tiempo. Y eso dará la oportunidad a los visitantes de «darse una vuelta por Vilanova, tomarse algo, comer, hacer algunas compras... Y luego volver y recoger su vehículo».
En cuanto la iniciativa privada empiece a garantizar a los conductores el acceso a la energía bien en las gasolineras, bien en los concesionarios, bien en otro tipo de instalaciones, el punto de recarga de Vilanova podría dejar de ser de uso público. Pero, para eso, aún queda un largo camino por andar.