Me dice una niña de cuatro años que las patatas no se plantan. La firmeza con la que pronuncia sus palabras me deja casi tan patidifusa como el contenido de la frase en cuestión. Y me convence de que, incluso en una comarca como O Salnés, los niños viven muy lejos de la realidad, muy metidos en el cemento, en la grava o en el caucho. Por eso, no me extraña que en los colegios haya huertos, ni que los profesores decidan llevarse a sus pequeños alumnos a ver cómo se trabaja el campo. Ayer, los pequeños alumnos de la unitaria de Aralde (Vilanova) fueron a Vista Real para participar en una clase práctica de agricultura. Pese a su corta edad -entre 3 y 5 años tenían estos granjeros de última generación-, demostraron su arte con el sacho y los repollos.
Los niños de Aralde formaron sobre el huerto de Vista Real un auténtico y disciplinado ejército. En su ejercicio de plantación descubrieron la importancia de llevar el ritmo, y no faltaron los reproches a quienes se distraían de su labor y frenaban el lento pero seguro avance del grupo. Y es que no hay crítico más duro ni profesor más severo que un niño.
Aprender a ser padres
Se acerca la Navidad, esa época del año en la que los mayores perdemos la cabeza e inundamos a los niños de nuestro entorno con todo tipo de juguetes y regalos. El sentido común nos dice que flaco favor les hacemos a los pequeños con tanto paquete envuelto en papel de celofán, pero no siempre le hacemos caso a esa molesta voz de la conciencia. En previsión de la época que se avecina, en el colegio de A Lomba se celebró ayer una charla, impartida por voluntarios de la Cruz Roja, sobre cuáles son los mejores juguetes que le podemos regalar a los niños que más queremos, evitando entregarles, envueltos en papel de colores, los tópicos y los estereotipos que, pese a su mezquindad, tan bien anclados parecen estar en nuestra conciencia colectiva.
Dice el refrán que nadie nace «aprendido». Y menos para algo tan importante como ser padre. Por eso, en el colegio de O Piñeiriño la comunidad educativa ha puesto en marcha una Escola de Pais con la que se pretende ayudar a los progenitores a tratar con sus hijos, dándoles herramientas para comunicarse con ellos y transmitirles valores que contribuyan a mejorar la sociedad. La lección de ayer era sencilla, fácil de entender: más que pontificar, los padres deben predicar con el ejemplo.