Los 45 trabajadores de la emblemática cadena de confiterías estudian movilizarse ante el incierto horizonte de la empresa
29 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Con la que está cayendo, nada parece estar a salvo de las inclemencias económicas. Ni siquiera aquellas firmas que han construido una marca de calidad apreciada y fácilmente identificable. Es el caso de Ankarr, la cadena de confiterías cuyas instalaciones centrales se ubican en Vilagarcía. Ayer, la CIG, sindicato al que los trabajadores se han dirigido, confirmó que la plantilla estudia emprender una serie de movilizaciones en caso de que su futuro no se aclare.
Según Rosa Abuín, dirigente de la central en Arousa, los empleados han tratado en varias ocasiones de que la gerencia de Ankarr aclarase sus planes de negocio, sobre todo tras la apertura de un local en El Corte Inglés de Vigo. Los pagos de las nóminas, añade la sindicalista arousana, acumulan retrasos hasta adquirir un carácter irregular que dispara la preocupación entre los trabajadores. Pese a intentarlo varias veces, esta redacción no consiguió ponerse ayer en contacto con los responsables de la compañía para recoger su opinión.
En estos momentos, Ankarr da ocupación a 45 personas que se distribuyen entre los dos establecimientos y el horno de Vilagarcía, Caldas de Reis y Cambados. «Entendemos que se a dirección non toma cartas no asunto e deseña un plano de viabilidade, esta situación pode rematar mesmo nun peche», lamenta Abuín, que se compromete a colaborar desde la CIG para evitar un final semejante. Su objetivo, devolver su estabilidad al negocio y a las condiciones de trabajo de una cadena que en Vilagarcía constituye una indiscutible referencia.