Tono Campos y María Pérez, entre el paladeo del éxito y el malestar con la organización
27 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Una decisión del comité de competición del Campeonato del Mundo de Maratón privó el pasado domingo al piragüismo arousano de un podio histórico. El compuesto por el oro del isleño Ramón Ferro en el C-2, pendiente de ser recuperado en los despachos, la plata del grovense Tono Campos en el C-1, y el bronce de la catoirense del As Torres María Pérez en el K-2 femenino junto a la vasca Naiara Gómez. La frustración y enojo del primero contrasta con el sabor agridulce de un no del todo satisfecho Campos y la euforia de una joven vikinga que con 26 años ha establecido un nuevo techo en su carrera deportiva, que aspira a superar en temporadas venideras. Y como común denominador, el desagrado con una organización que, dicen, nunca debería haber recibido el premio de la sede de un Mundial.
Lo de Campos es la historia de un «resultado positivo, pero...». Ese pero le viene al grovense del saber que «de estar ao cen por cen tería podido loitar polo título». Y es que la alimentación le jugó una mala pasada. Nada más llegar a Singapur sufrió un episodio de diarrea. Lo que trasladado a un lugar con una humedad cercana al cien por cien, amenaza con ser letal en una prueba donde la hidratación es clave.
Ni un kilómetro de maratón -de algo más de 30- necesitó Tono Campos el sábado para «comezar a sentirme mal. Non tiña forzas». Lo descubrió al intentar recuperar los 100 metros que el grupo de cabeza en el que había salido le sacó al quedar cortado el arousano por las olas provocadas por una de las muchas embarcaciones de recreo que pasaban por el canal de competición durante las regatas. Una constante que a más de uno le costó una medalla, como al gallego del Tudense Iván Alonso, y que lleva al meco a poner «un 0» a la organización. «É o sitio máis impresionante no que competín, pero non estaba preparado para remar. Ademais dos barcos de recreo, as ondas rebotaban moito» por tratarse de un canal artificial.
A Campos no le quedó otra que «marcarme un ritmo fixo, facer relevos con Manuel Mosquera -también gallego-» e ir recogiendo cadáveres de rivales que empezaron apretando demasiado para ganarle la plata al esprint a Mosquera. A 2.51 del campeón, el alemán Matthias Ebhart. Su tercer subcampeonato consecutivo lo anima a volver a intentar el asalto al título en el 2012.
María Pérez comparte todas las críticas de Campos a la organización. Afortunadamente, en su caso amortiguadas por el mayor éxito de su carrera, fraguado en una regata en la que las españolas colaboraron en un grupo de cabeza junto a los dos kayaks húngaros y un inglés.
En el último porteo «as húngaras Csay e Farkasdi escapáronse, e as inglesas se quedaron», recuerda María. «Cando saímos do porteo, a 1 quilómetro do final, vin que as inglesas se quedaban, e me entrou a emoción. As húngaras superáronnos no esprint. Pero foi unha ledicia descomunal».