La posibilidad de bordear el casco urbano de Vilagarcía construyendo una vía alternativa para el transporte público me parece una iniciativa muy positiva. Los países europeos -Bélgica, Holanda...- utilizan la bicicleta desde hace muchos años. Son países, además, con un clima adverso en momentos puntuales, como el que podemos tener nosotros. Así que tenemos que fomentar la utilización del transporte público y de la bicicleta.
Existe, todavía, otra razón más para apostar por ello. La orografía de Vilagarcía se presta mucho, es una ciudad prácticamente plana, no hay distancias grandes, puedes cruzarla caminando en poco más de diez minutos.
Mientras, los problemas de tráfico están ahí. Hay muchos coches y en Vilagarcía estamos acostumbrados a dejarlos delante de los establecimientos a los que queremos ir. Es necesario concienciarse de que eso es una pérdida de tiempo y de dinero.
Por todo esto es necesario fomentar el uso del transporte público, de la bicicleta y de los aparcamientos disuasorios, que también es cierto que son muy necesarios para que seamos capaces de descongestionar el centro de la ciudad y de eliminar coches de las calles.
Vilagarcía tiene un transporte público adecuado -mejorable, sí, pero adecuado-. Esta iniciativa puede contribuir a mejorarlo, con una vía exclusiva para autobuses, taxis, ambulancias y bicicletas y con aparcamientos disuasorios que permitan a quienes vengan desde los alrededores o desde otras poblaciones dejar su coche en las afueras de la ciudad y desplazarse cómodamente en alguno de esos otros medios. La Xunta de Galicia, además, parece que está dispuesta a colaborar con nosotros, según le expresó el director xeral de Mobilidade, Miguel Bugarín, a Tomás Fole en una reunión que mantuvieron esta semana. Así que ahora toca trabajar. A los políticos para conseguir que esta gran idea pueda convertirse cuanto antes en realidad. Y a todos los ciudadanos para que Vilagarcía sea cada vez más una ciudad para las personas.