La última acampada rockera en El Náutico


Si juntásemos a todos los artistas que han pasado en el mes de agosto por el escenario del Náutico de San Vicente se compondría, a buen seguro, el cartel de uno de los mejores festivales del verano. El local de la playa de A Barrosa ha acabado por convertirse en el auténtico Shangri-La de los músicos españoles, que encuentran, entre sus amplificadores y la arena, el punto de equilibrio perfecto para desahogarse de las giras sin desenchufar sus guitarras.

El verano comenzó en El Náutico con la presencia de Iván Ferreiro y Coque Malla, a los que se unieron Amaro Ferreiro, Ellos, Annie B Sweet y Lori Meyers, o lo que es lo mismo, la Orquesta Poligonera. Por allí andaban también en aquellos días Santi y Julian, de Love of Lesbian. Llegaron después los participantes en el Laboratorio N, ese experimento ideado por Miguel de la Cierva, para no tener que conectar durante cuatro días el Spotify. Entre los participantes, músicos de de la banda de Antonio Vega, de Los DelTonos, Cornelius, O?Funkillo o Río Bravo. Tras una semana sin inquilinos, el siguiente encuentro tuvo como protagonistas a Nacho Vegas, Fernando Alfaro, Cristina Rosenvinge y Refree.

Llegar y tocar

Los últimos en llegar, y acampar, han sido los componentes de Hot Legs, banda formada por los hermanos Rubén y Leiva (Pereza), Carlos Tarque (M-Clan), Sara Iñiguez (Rubia), Jokin Salaverría (Johnny Kaplan) y Josu García (Tequila).

Llegaron el martes y esa misma noche improvisaron una jam -no anunciada- en el escenario. Como tantas veces ocurre. Que no sirvió para exorcizar a los demonios de la lluvia que impidieron la travesía por la ría a bordo del velero Nieves que el anfitrión les había programado para la jornada de ayer. Hubo a quien no le molestó en exceso. «Llevo once años consecutivos viniendo al Náutico y nunca había visto llover, así que estoy disfrutando con ese punto melancólico y con los olores que le aporta la lluvia a este sitio», confiesa Leyba, la mitad de Pereza y una quinta parte de Hot Legs. «Eso sí, para el año que viene que, por supuesto, volveré, me pido barco», puntualiza.

Hot Legs

Como los grandes festivales, El Náutico también tiene dos escenarios. En el pequeño estaba prevista ayer la primera actuación de Hot Legs. «Fue una cosa mía, porque yo creo que dentro es donde está el auténtico sabor del Náutico», señala Leiva. El concierto de hoy será ya en el pequeño pabellón exterior.

Lejos del concepto de superbanda, Hot Legs es, según explica Leiva, «una reunión informal de colegas, una excusa para subirnos a una furgoneta, tocar y pasárnoslo bien». Su única premisa es ensayar solo en las pruebas de sonido. Dar rienda suelta al caos. Y en los conciertos, ni una canción propia. «Hot Legs es el grupo que montamos para descansar de nuestros grupos». El repertorio tira de clásicos de los sesenta y setenta. The Faces, Ike & Tina Turner, The Supremes, Stevie Wonder o Rod Stewart, autor de la canción de la que toman su nombre y con la que suelen cerrar sus conciertos.

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