Fiestas y crisis

Susana Luaña N

AROUSA

23 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

unca, nunca, en los más de quince años que llevo en la ciudad, había visto tanta gente en Vilagarcía. En la noche del viernes presencié auténticas peleas por encontrar una mesa libre en las terrazas, y lo digo en el sentido literal. Y el sábado, día del Combate Naval, frente a lo que ocurría otros años, que se formaban atascos nada más acabar los fuegos porque todo el mundo se iba a su casa, en esta ocasión la marabunta enfiló hacia el centro del pueblo y otra vez abarrotó terrazas y atracciones feriales. Me dicen que también en el resto de la comarca los hosteleros se frotan las manos estos días, y que lo hacen, sobre todo, poniendo velas de agradecimiento a los santos lusos, porque al parecer los portugueses llegaron este año generosos. Llama la atención el dato cuando Portugal está intervenido por la Unión Europea, y España, casi casi. Hay dos teorías para explicar el fenómeno. Una dice que en los países que se empobrecen, los cuatro ricos que quedan son cada vez más ricos. De ser así, los turistas lusos que nos visitan estos días son los cuatro afortunados que capean la mala situación del país. O los que sacan beneficio de ella. Otros dicen que quizás el que vivió todo el invierno amargado por problemas económicos decidió salir de vacaciones nada más que unos días para olvidarse de todo sin pensar en los agujeros de sus bolsillos. Puede ser. Pero lo que vienen a demostrar los hechos es que la economía, frente a lo que nos cuentan, es una ciencia inexacta, difusa y mentirosa.