Un desarrollo estrangulado por el corsé urbanístico

La Voz

AROUSA

En la década de los noventa, el ajetreado barrio de Virxe das Mareas comenzó a vaciarse. Las casas que años atrás habían sido un ejemplo de modernidad se habían quedado pequeñas y, lo que es peor, sin oportunidad de crecer. «A xente nova marcha, claro», explican, comprensivas, las vecinas de más edad. En Virxe das Mareas no hay garajes, ni hay trasteros, y las cuatro habitaciones de las casas son estancias pequeñas, alejadas de las comodidades que hoy en día todo el mundo busca. Los cuatrocientos vecinos que llegaron a residir aquí se han quedado en unos cien. E igual que todos recuerdan el nombre de la primera vecina del barrio, la señora Antonia, todos saben también el de los últimos en llegar: David y María, una pareja joven que se ha instalado en una vivienda reformada. Llegaron hasta ella por los vínculos familiares, pero también atraídos por la tranquilidad de un lugar en el que todo el mundo se conoce, en el que todos los coches que llegan son esperados.

Las prohibiciones urbanísticas son la razón, explican los vecinos, del paulatino despoblamiento de Virxe das Mareas. Sobre la zona pesa el yugo de Costas, que afecta a la mitad de las viviendas. De las demás, solo una aprovechó la posibilidad de ampliación que abrieron las normas urbanísticas, hace ya años. Pero el decreto Cuiña frenó en seco otras iniciativas similares.

El plan especial frustrado

El anterior gobierno municipal, que ejecutó un proyecto de humanización del barrio, diseñó un plan especial para intentar abrir el corsé urbanístico que pesa sobre Virxe das Mareas. Pero ese documento ha sido paralizado por la Xunta, que entiende que en él se contemplan aumentos de volumen excesivos y que considera que el futuro del barrio no debe ordenarse a través de ningún otro documento que no sea el Plan Xeral de Ordenación Municipal.

El actual alcalde de O Grove, el popular Miguel Ángel Pérez, es consciente de esta situación. «El Concello puede intentar dar condiciones para mejorar la edificabilidad», explica el regidor. «Lo vamos a plantear en el PXOM, a ver hasta donde se puede llegar». Mientras esa situación no se arregla, los vecinos del barrio han decidido pelear por devolver a Virxe das Mareas parte de su esplendor. Y, cincuenta años después, preparan el renacimiento. Han empezado por recuperar las fiestas.