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ay árboles que no dejan ver el bosque. La verdadera cara de la crisis está oculta tras una plantación de eucaliptos de bonos basura, subastas de deuda, rescates financieros, calificaciones de países, test de estrés a bancos y diferenciales con el bono alemán. Detrás de todos estos conceptos que el nuevo capitalismo ha creado para embarullarnos la mente hay millones y millones de dramas. No ya los parados. También todos los demás. Todos los que han visto sus sueldos rebajados. Todos los que ya no llegan a fin de mes. Todos los que aprietan los dientes cuando abren los recibos de la luz y del gas. Todos los que sufren para llenar el depósito del coche con el que van a trabajar. Todos somos parte de ese bosque dramático que unos pocos árboles huecos y vacíos tapan. El drama no es saber que hay casi cinco millones de parados. El drama es saber que ya nada será igual que antes. Que muchos de esos desempleados jamás encontrarán otro empleo. El drama es saber que la gran mayoría de los universitarios de este país se estrellará contra el duro muro de cristal que te deja ver el futuro pero que te impide llegar a él. ¿Qué mañana les espera? Negro. Oscuro como el túnel en el que nos hemos metido. Y el drama no es estar ahí dentro. El auténtico drama es, como me dijo ayer un buen amigo, que todos los esfuerzos que estamos haciendo bajándonos los salarios, viviendo peor y asesinando al ya precario Estado de Bienestar que habíamos construido no son para salir del túnel. Son solo para caminar a tientas por él.