A
veces ocurre que la realidad no coincide con la verdad. Que las cosas no son como son. Que se les dice una cosa cuando son otra. Yo soy Xurxo desde que mi tía Amparito puso ese nombre en mi tarta de cumpleaños. Pero en mi DNI pone Jorge a pesar de que ya solo me llamen así unos pocos amigos y familiares madrileños. A mí me suena rarísimo. La confusión es tal, que la mitad de mis carnés están con mi nombre en gallego y la otra mitad en castellano. Un jaleo. Debería cambiarlo y acabar con este galimatías, pero me da una pereza de muerte. Y además, es solo una cuestión formal. Yo me llamo Xurxo y así me llama todo el mundo. A los isleños les pasa lo mismo pero al revés. Su concello se llama Arousa, pero oficialmente es A Illa de Arousa. Y poco a poco esta forma se va imponiendo. Si un chaval hace veinte años decía que era «da Arousa» hoy diría probablemente que es «da Illa». Y es normal que a los isleños -o arousanos- esto les fastidie. Como a mí cuando me llaman por un nombre al que hace más de veinte años que ya no respondo. En A Illa de Arousa quieren ahora enmendar el error y hacer que realidad y verdad coincidan. Que Arousa sea oficialmente Arousa y no A Illa. Y esto será un poco lío, porque por Arousa ahora conocemos toda la ría y por arousanos a todos los que vivimos en las orillas de este gran mar. Pero es bueno hacer las cosas bien. Corregir lo equivocado. Aunque suponga un esfuerzo. A pesar de que cueste. Arousa es Arousa. Aunque sea también una isla.