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odo cambia. Y siempre parece que para peor. Pero no es así. El mundo ha cambiado. Pero si apartamos el calentamiento global, la contaminación, la superpoblación, la muerte de los arrecifes de coral, la extinción de los tiburones y otros asuntos que, confieso, me tienen muy preocupado, a mí me gusta este mundo nuevo. Hace unos años, si querías montar un show para recuperar el amor de tu ex novia, necesitabas al ya desaparecido Jesús Puente y su programa Lo que necesitas es amor. La caravana paró una vez en Vilagarcía y todavía recuerdo aquel programa cuando me cruzo con aquella chica que dijo no en la tele ante millones de almas. Las redes sociales, Internet y los móviles con cámara han vuelto del revés estas cosas. Juan quiso recuperar a su chica y no tuvo que escribir a ningún programa. Creó un perfil en Facebook, hizo un evento y pidió la colaboración de cuantos quisieran apuntarse para ir la noche del miércoles a cantar a su ex. Quinientas personas acudieron a su llamada para «salvar el amor», como él la bautizó. Velas y tropecientas voces rugiendo a coro el Yo no me doy por vencido de Luis Fonsi. En nada, la noticia estaba en la Red y todo el mundo pudo leer la historia ayer en La Voz. Cambios. Hace años, una cosa así no habría reunido más personas que la manifa del Primero de Mayo. Y menos con cinco millones de parados. Pero sigo creyendo que el cambio es bueno. Eso sí, como siempre, la chica no dijo sí. Tampoco no. Pero necesita más tiempo. Un clásico. Eso no cambia.