Soaga apostó por Baión tras esperar en vano

La Voz

AROUSA

La ausencia de suelo disponible está generando una sangría para la capital arousana, al frenar la instalación de nuevas empresas y los traslados de aquellas que están implantadas en lugares poco convenientes. Es el caso, recuerda Joaquín Santamaría, de la firma de fertilizantes Soaga, que pronto abandonará su ubicación junto a la estación de ferrocarril. La perspectiva de la ampliación de O Pousadoiro, de momento sin ejecutar, llevó a sus responsables a sondear un cambio dentro de la propia Vilagarcía. Sin embargo, el retraso que acumula la intervención hizo que la empresa se decidiese finalmente por el polígono de Baión, en Vilanova.

Lo cierto es que el proyecto sectorial de la segunda fase de O Pousadoiro fue sometido a información pública por la extinta Consellería de Vivenda en octubre del 2008, meses antes de que el Partido Popular recuperase el poder autonómico. Desde entonces, poco más se sabe de los 422.675 metros cuadrados que, según el diseño, deberían sumarse a los ya construidos para redondear una superficie total de 633.424 metros cuadrados de suelo empresarial.

De momento, lo único que la Consellería de Medio Ambiente Territorio e Infraestruturas -depositaria de las antiguas competencias del Instituto Galego de Vivenda e Solo y de Xestur bajo el bipartito- ha explicado es que está articulando un cambio legal para aportar mayor seguridad a la futura calificación de este tipo de suelo.

Tramitación pendiente

En general, la Xunta trata de solucionar los problemas urbanísticos que puede generar la presencia de suelo rústico en el ámbito de los polígonos previstos. Sea como fuere, la verdad es que desde la presentación del proyecto han transcurrido ya casi tres años sin que una sola pala haya removido el terreno.

Para colmo de males, la lentitud en la tramitación de las solicitudes por parte de los anteriores responsables municipales hizo que Fundiciones Rey viese retrasada su intención de crear en O Pousadoiro la primera fundación de acero de Galicia. Anunciado en enero del 2008, el proyecto se demoró hasta tal punto que el estallido de la crisis económica lo hace extraordinariamente complicado.