Fantasía

AROUSA

V

ivimos en el mundo que Michael Ende relató en su magnífica novela La historia interminable. Vivimos en Fantasía. Un lugar que fue hermoso. Grandioso. Equilibrado. Un mundo que ha enfermado. Que no se sabe muy bien lo que le pasa. En el que la nada se apodera poco a poco de todo. Como un gusano que se ceba en la carne de un fruto al que horada y pudre. Dejando solo oscuridad y silencio. Sabemos lo que le pasa a nuestro mundo, pero no tenemos tan claro el porqué. ¿Qué tiene? ¿Cuál es su mal? Sus males. Yo creo que nos pasa un poco lo mismo que a Fantasía. Que hemos dejado de soñar. De creer en las cosas en las que merece la pena creer. Nos inocularon un virus que nos hace dormir, pero que no nos deja soñar con nada. Porque ese bicho que nos roe por dentro nos emponzoña. Cada noche nos susurra en los oídos que la utopía no existe. Que la vida es dura. Que nada es verdad. Que la justicia es imposible. Que las empresas tienen razón en querer ganar más y más aunque se nos lleven por delante. Que no podemos cambiar nada de lo que todo el mundo sabe que hay que cambiar. Que las cosas son como son. Que somos números y no personas. Que la gente debe morir de hambre y enfermedad. Que ni el amor es amor. Que ya no hay esperanzas. Y la nada avanza. Y arrasa con todo lo que un día fue Fantasía. Con todo lo que construimos entre todos. Lo que fue un sueño es ahora pesadilla. Para librarse de ella solo cabe despertar a un nuevo sueño. Uno en el que la nada no sea nada. Sea puede ser.