El alcalde de Vilanova abre una crisis innecesaria en el PP
19 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Cualquiera diría que, tras el repaso propinado por el Partido Popular a sus contrincantes electorales en O Salnés, la gaviota arousana viviría días de vino y rosas. Muy al contrario, los conservadores se han sumergido en una extravagante crisis, desatada por uno de sus representantes más activos y destacados: el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán. Parece claro que el único sentido de la operación de defensa numantina de su hermano José Juan que acaba de poner en marcha el regidor es conseguir todo lo contrario de lo que se afirma públicamente. Es decir, no compensar al ex vicepresidente de la Diputación con un puesto de responsabilidad ante la pérdida de su acta provincial, sino, al revés, perjudicarle de tal forma que su partido no le confíe atribución alguna.
Lejos de tratarse de una mera especulación, esta es la explicación que ofrecen fuentes del PP vilanovés, que, pese al intento de acuñar una imagen de unidad en torno al alcalde, asiste con división de opiniones a este episodio completamente innecesario. Más allá de cualquier otra consideración, Durán Hermida está haciendo sufrir a sus siglas un desgaste que no puede conducir a nada bueno. Las formas utilizadas, que importan, y mucho, son sencillamente demenciales. Porque clamar indignado por justicia, y que dicha justicia consista en pedir «un cargo» para alguien, deja traslucir una visión de la política más cercana al tópico del reparto de la tarta que a la gestión de los intereses colectivos bajo el principio del bien común.
Las palabras del regidor vilanovés no constituyen ninguna broma. Es difícil imaginar peor acusación hacia una formación política que asegurar que el propio partido de uno «no obra con justicia» y alertar de que con ello se están «abriendo heridas». Si a ello se añade lo que parece un intento claro por sembrar cizaña entre el presidente provincial del PP y máximo responsable de la Diputación de Pontevedra, Rafael Louzán, y quien ha sido uno de sus más estrechos colaboradores en la institución, se comprenderá que la cosa no pinte nada bien.
El Puerto «es menos»
Si esta explicación es correcta, no pasará demasiado tiempo antes de que Gonzalo Durán entierre el hacha de guerra con un acuerdo de circunstancias. Porque, en realidad, habrá conseguido su verdadero objetivo: convertir a José Juan en una especie de problema para la formación conservadora. Entretanto, merece la pena reflexionar sobre las peculiares declaraciones del regidor acerca de la presidencia de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía.
Para empezar desprecia el cargo y la institución con una comparación soprendente. El Puerto, al decir del alcalde, «es menos» que la Diputación. En dos palabras, no compensa. Nuevamente, la imagen que se dibuja con este tipo de razones es demoledora. Los puestos de responsabilidad pública parecen convertidos en material de una particular subasta. Todo ello, al margen de dar lugar a un juego de especulaciones sobre un ente cuyas competencias corresponden a una Administración ajena, la Xunta. Sin duda, como para estar contento.