A las dos casas que ejercían esa función se suma ahora una lonja glorieta
05 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Hace apenas un lustro que A Illa comenzó a incorporarse a la fiebre de las rotondas. Hasta entonces los cambios de sentido de As Aceñas, Carreirón y Cabodeiro eran lo más parecido a una glorieta que se había construido en el municipio. Ni falta que hacía en aquel momento. Pero la población va creciendo, la cifra de coches también e incluso el número de viales sube. Así que en los últimos tiempos las rotondas han proliferado como setas: en el acceso a O Bao, en las inmediaciones del colegio Torre, en la avenida de A Ponte, y, las últimas, las que se diseñaron a lo largo del trazado de la nueva carretera de acceso a O Xufre.
Pero en un territorio de tan solo siete kilómetros cuadrados el espacio es una variable que hay que tener muy en cuenta. De ahí que A Illa haya sido pionera al introducir, hace ya algunos años, la casa-rotonda, una modalidad constructiva a la que ahora se ha sumado la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, que ha ido incluso más allá y, a la hora de definir el remate del vial de O Xufre, ha inventado la lonja-rotonda.
As Rubas
La primera edificación-rotonda que se construyó en A Illa tiene ya muchos años. Está en As Rubas. Quienes no sean isleños pero hayan visitado la localidad la conocerán por su situación en el camino que lleva al faro de Punta Cabalo o a Area de Secada. La rebasan por uno de sus lados cuando van hacia alguno de estos parajes, y lo hacen por el contrario cuando regresan. La casa fue construida hace varias décadas y su emplazamiento fue elegido a propósito, según narra la memoria local porque estaba destinada al guardamuelles, que desde esa localización privilegiada controlaba a la perfección los puertos de O Naval y O Cantiño.
Otra casa glorieta se encuentra en Pedraserrada. Fue levantada hace también muchos años en un solar inmediato al camino antiguo que bordeaba la costa. Con los años, ese paso resultaba demasiado angosto, así que se pensó en construir otro de mayor anchura. Se hizo por la otra parte de la vivienda, y así fue cómo se configuró en A Illa la segunda rotonda edificada, y la última hasta que el brusco remate del recién estrenado acceso a O Xufre concedió a la lonja esa utilidad, hasta entonces insospechada.
Claro que si hablamos de rotondas y de aprovechamientos extraños, no debemos restringirnos solo a A Illa. En Vilagarcía, en una de las nuevas rotondas del acceso al Puerto se ve con frecuencia a un asno devorando la hierba que ha crecido en el interior de la glorieta. Una solución ecológica, sin duda.