Las hijas de Ana son las culpables de su nueva afición
05 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Quién le iba a decir a Ana que a sus 39 años iba a encontrar una nueva afición. Que iba a enfundarse la camiseta y el pantalón corto para ponerse a las órdenes Queco Fresco, el armadanzas de Queco Fresco, y descubrir los placeres del balonmano a pie de pista con las Rasunais.
¿Que qué son las Rasunais? Pues en el nombre tienen la respuesta: un grupo de madres con hijas en edad de practicar el balonmano en las etapas de formación que llegaron a la conclusión de que era mucho mejor quemar las tensiones en la pista que en la grada y montaron un equipo de madres de jugadoras. Iniciativa que, por cierto, ha sido secundada en otros lugares de la geografía galaica.
En el caso que nos ocupa, que nos ocupan Ana y sus hijas, tenemos que contar que fue la astilla la que hizo al palo. Noelia, la hija mayor de Ana, comenzó en el mundo del balonmano a los nueve años de edad. Su madre, como la mayoría de las madres, empezó por lo tanto a hacerse asidua de los pabellones. Pero, de repente, a Noelia y a sus compañeras de equipo Galicia se les quedó pequeña. Resulta que esta generación del Rasoeiro -ese extraño islote balonmanístico que resiste en la comarca- era la Generación. La Generación que mandó en Galicia y que tuvo que coger el autobús para desplazarse a Roquetas, a Madrid o a Valladolid a enfrentarse con los mejores equipos de España de su edad. Y para hacerlo bien, además.
Y mientras Noelia marcaba sus goles desde el lateral, su hermana pequeña Natalia tomaba nota desde la grada. Cuenta Ana que su hija pequeña con cuatro o cinco años ya corría por la banda del pabellón detrás de la pelota. Una pelota de la que sigue siendo amiga ahora, con doce años y compaginando su presencia en el equipo infantil y en el cadete. Con buenas maneras. Al menos eso cuenta la orgullosa madre.
Noelia y Natalia lo harán más o menos bien. Jueces habrán que dictaminen esa cuestión, pero lo cierto es que quien llena los pabellones es su madre. Quizás es porque se hacen de rogar -seis partidos en tres años de historia no es un bagaje muy amplio- pero si usted quiere tener un pabellón lleno la fórmula más fiable es programar un partido de las Rasunais. El historial de resultados es dos derrotas contra el Carballal, dos victorias contra el Meaño y dos llenazos en los partidos solidarios que disputaron entre ellas; uno para recaudar fondos para el equipo cadete y otro para la asociación contra el cáncer. ¿Que quieren apuntarse a las Rasunais? Lo tienen difícil. Son 25 jugadoras y hay lista de espera.
42 años
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