El edil se considera víctima de una persecución personal desde UGT
04 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Pocos concejales lo han tenido tan complicado para llevar su mandato hasta el final como José Membrives. El responsable municipal de Persoal, que ejerce en funciones hasta el cambio de gobierno a ejecutar dentro de una semana, reflexiona sobre cuatro años muy difíciles al hilo de los resultados de las elecciones sindicales
-¿Cómo valora lo que ha sucedido en los comicios internos?
-En primer lugar destacaría que, a pesar de la crispación que quisieron implantar algunos, las votaciones transcurrieron sin ningún incidente. A partir de ahí, tres datos. UGT sigue a la baja, porque hace cuatro años perdió en funcionarios y ahora lo hace también en laborales. Sin negar el evidente apoyo que tienen, existe una mayoría de sindicatos que juntos suman más votos y más delegados. Son quienes han optado por la negociación y la búsqueda de acuerdos. Segundo, una bolsa de votos nulos y blancos muy significativa, que sería suficiente para obtener un delegado entre los funcionarios. Por último, el retorno de la CIG con fuerza.
-¿Ha perjudicado la crispación?
-Creo que por parte de los empleados municipales ha habido un cierto hartazgo, que se traduce en la entrada de la CIG y esa bolsa de votos nulos. La inmensa mayoría de los trabajadores quieren acuerdos beneficiosos para todos, y no entrar en polémicas innecesarias.
-UGT ha hecho bandera de las sentencias sobre las contrataciones. ¿Qué ha pasado ahí?
-Es curioso comprobar cómo casi todas esas sentencias tienen que ver con una discriminación salarial que procede del convenio del 2005, que la misma UGT ratificó. Como ellos mismos lo habían firmado, no podían poner en marcha un conflicto colectivo. La única vía que les restaba era la de las reclamaciones individuales. De todas formas, las sentencias más recientes ya reconocen que la situación ha cambiado, con un acuerdo que, quiero recordarlo, fue ratificado por todos los sindicatos que se sentaban a negociar y todos los grupos políticos del pleno. UGT siguió una línea de judicializarlo todo y una voluntad de linchamiento personal.
-¿Este enfrentamiento le ha pasado factura en las urnas al gobierno local y al PSOE?
-Sí. Ha perjudicado claramente tanto al gobierno como al partido y al propio sindicato. Esto se ha tomado como una persecución hacia mí por parte de una organización poderosa, con todos los medios a su disposición frente a una persona que se ha encontrado muy sola. Han recurrido a la difamación, a la ridiculización y a la mentira. Mis gastos de protocolo, certificados por Intervención, se limitan a 523,18 euros en cuatro años. Ellos gastan mucho más en panfletos y buzoneo para difamar, y lo hacen con el dinero de las subvenciones públicas y de las cuotas de los afiliados.
-¿Continúa afiliado a UGT?
-Claro. Pertenezco a la federación de transportes. Lo curioso de ese enfrentamiento personalizado en mí es que nadie haya sido capaz de tomar medidas para que no fuese tan lejos.
-¿Se refiere usted al gobierno o al sindicato?
-A los dos.
-¿No se ha sentido respaldado?
-He tenido el respaldo de funcionarios, de un grupo que me ha ayudado, que ha estado conmigo a muerte. Sin ellos no podría haber aguantado lo que he aguantado. También de la opinión pública, de los medios y de la ciudadanía. Me ha parado gente por la calle que ni conocía para darme una muestra de ánimo. Gente de toda ideología. También he notado ese apoyo en el socio de gobierno, el BNG, en los grupos de la oposición y en el resto de los sindicatos. Pero, sinceramente debo decirlo, no me he sentido respaldado por quien debía.
-Es duro decir algo así.
-Más duro es sufrirlo. Decía Bertolt Bretch que cuando la hipocresía empieza a oler demasiado, hay que decir la verdad.
-¿Pero por qué ese ataque?
-Hay un ejemplo clarificador, el de las famosas gratificaciones. Y otra cita. Freud dijo que era estéril hablar de razones en un mundo movido por intereses. Este es un caso claro.
-¿Cómo ve el futuro? ¿Cree que la plantilla municipal necesita un expediente de regulación?
-Más que un ERE la plantilla necesita una reestructuración de servicios, mayor flexibilidad y comunicación entre los diferentes departamentos.
-Después de esta experiencia, ¿volverá usted a la política?
-Es un adiós casi definitivo. Hemos hecho cosas importantes, la ampliación de horario al público, la homogeneización de la jornada laboral y la equiparación salarial efectiva. Pero parece que yo era el problema. El día 12 seré un ciudadano más. Así que se debería solucionar todo, ¿no es así? Me temo que no.
«Si la hipocresía huele demasiado hay que decir la verdad; lo dijo Bertolt Bretch»
«Más que un ERE la plantilla del Concello necesita reestructurar sus servicios»
«Lo curioso de
la persecución de UGT es que nadie haya tomado medidas»