Los políticos tienden a elevar la demoscopia a la categoría de ciencia exacta cuando dice lo que quieren oír y a arrastrarla por los suelos más sucios cuando les lleva la contraria. Así, a la todavía alcaldesa de Vilagarcía, Dolores García, le dijeron en el PSOE que no se podía presentar porque tenían un sondeo que les daba solo cinco concejales. Aquella encuesta era para ellos veraz como palabra sagrada. Pero cuando Sondaxe hace un estudio que sigue otorgando a los socialistas los mismos cinco ediles en la ciudad, en lugar de utilizar esas conclusiones para intentar mejorar su resultado, los hay que prefieren agitar fantasmas de todo tipo llenos de manos negras. La teoría de la conspiración es propia de quienes quieren buscar culpables ajenos a sus propios problemas. A sus errores. Las encuestas aciertan o se equivocan, pero no se hacen con más intención que descubrir por dónde se mueve la opinión pública en un momento determinado. Conviene serenarse. Las elecciones se pierden o se ganan en la última semana. En esta. El domingo unos y otros se lo juegan todo. La victoria será de ellos. Pero el fracaso también. Que no se engañen.