Fue, en su momento, el alcalde más votado de O Salnés. Mientras lideró a los conservadores, primero bajo las siglas de Alianza Popular y más adelante defendiendo las del Partido Popular, siempre jugó por encima del 66% de los votos en su municipio. José Ramón Barral, Nené, ha decidido poner fin a una trayectoria política que solo su imputación en una supuesta red de contrabando de tabaco a manos del juez Taín fue capaz de divorciar de la alcaldía de Ribadumia. Aquello ocurría en el 2001. Diez años más tarde, el hombre ni siquiera ha sido juzgado todavía.
Después de fundar Independientes por Ribadumia y disputar en el 2003 a su antigua formación un bastón de mando que perdió por dos votos en los juzgados, tras una segunda oportunidad en el 2007 que no sirvió para alejar al PP de la mayoría absoluta, Nené Barral tira la toalla y desactiva su formación. Sus independientes no estarán en los comicios del 22 de mayo.
La carrera electoral del histórico ex regidor ribadumiense se inició en 1983. Fue entonces cuando Barral accedió a una alcaldía de la que nadie pudo descabalgarle en 18 años. Buena prueba de su popularidad se resume en los resultados de las elecciones locales de 1999, las últimas en las que se batió por el PP y a las que llegó in extremis, después de que los conservadores hubiesen anunciado que el candidato sería Rafael Louzán: 2.000 votos, el 70,7% de los sufragios válidos que le valieron 9 concejales frente a dos representantes del BNG. El nacionalista Ramón Mouriño, en realidad la única oposición capaz de plantarle cara en los plenos durante la última década, tampoco estará, por cierto, en la carrera por el bastón de mando.
La empacadora y el polígono
Tres hitos jalonan el prolongado mandato de Nené Barral. La construcción del polígono industrial de Cabanelas, no exenta de polémica pero celebrada por sus convecinos, y dentro de él la instalación de la ecoplanta de Sogama, que transfiere la basura de toda la comarca, pertenecen al terreno de la gestión. El tercero tiene que ver con su padrinazgo político. Pese a que sus relaciones están rotas desde hace diez años, y que Barral señala a su antiguo pupilo como uno de los responsables de su caída, la meteórica carrera de Rafael Louzán y su ascenso a las presidencias de la Diputación y del Partido Popular en Pontevedra no podrían entenderse sin el impulso inicial que Nené le imprimió. Eran otros tiempos.