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n Vilagarcía no hay parques infantiles con suelo de caucho. Al Concello no le gustan. Dicen que la arena esa pedregosa que ponen es más segura si los niños se caen y, agárrense, también dicen que el caucho es más sucio. Y con este argumento finiquitaron la petición oficial de más de mil vilagarcianos, entre ellos un servidor, que queríamos que el Ayuntamiento de Vilagarcía gobierne pensando en los que usamos los parques y en nuestros hijos. Y digo esto porque yo llevo al parque a mi hija Helena. Y odio lo que pasa y lo que veo. El polvo por todas partes. En la ropa. En el pelo. En el cuerpo. En los zapatos. Son como croquetas andantes. Rebozaditos. Blancos como polvorones. Y las piedrecitas dichosas. Las he llegado a encontrar en la ropa interior. Pero donde de verdad se acumulan es en el calzado. Los niños vuelven a casa con una cantera en cada pie. Así que la arena pedregosa que pone Ravella en los parques infantiles es todo menos limpia. El caucho es más limpio. Por eso lo han puesto en todas las ciudades y pueblos del mundo civilizado. Y debe de ser seguro si en todas partes lo usan. No creo que en estas ciudades los alcaldes quieran que sus niños se hagan daño. No he conocido a ningún usuario de parques infantiles que prefiera la arena pedregosa de Vilagarcía al caucho del resto del mundo. Democracia significa el gobierno del pueblo. Pues el pueblo quiere caucho. Y lo ha solicitado pública y oficialmente. No nos han hecho caso. Ni en democracia gobierna el pueblo.