N
os mienten. Hasta la saciedad. La verdad es una luz. Para ver su resplandor, no solo hay que tener ojos. Hay que quererlos abrir de par en par. Nos dicen que la energía nuclear es un mal necesario. Que el petróleo es la sangre del planeta. Nos dicen que las renovables son caras, y poco eficaces porque no siempre hay viento, sol o agua para las presas. La verdad es otra. En marzo, los molinillos que salpican nuestros montes, estepas y páramos fueron la primera fuente de generación de energía eléctrica. El 21% del total. Por delante de la nuclear, con el 19 por ciento. Así que la eólica es una energía rentable, viable, limpia y necesaria. Por qué si no empresas de todo tipo se dan de tortas, como hacen, por poner parques. Y por eso la Administración las subvenciona. Imagínense si potenciásemos las energías solar, geotérmica o maremotriz. Podríamos, efectivamente, prescindir de la nuclear y reducir al mínimo las que usan gas y gasoil. ¿Por qué no lo hacen? Es sencillo. Abran los ojos. Imaginen que se subvencionase la solar como la eólica. Piensen en millones de tejados aprovechando los rayos del Sol. En comunidades de propietarios generando energía limpia. A las grandes empresas les daría algo. Se les acabaría el chollo. No nos harían tanta falta. Nos dejarían de estafar cada mes. Y tendrían que comprarnos la energía que nos sobrase. El mundo al revés. Por eso se potencia la eólica y no la solar. Por eso nos quieren meter por los ojos la nuclear. Fukushima quizá cambie esto. No hay mal que por bien no venga.