Sindicalistas

Xurxo Melchor N

AROUSA

o me gusta el mundo en el que vivimos. Este en el que nos están obligando a estar. En el que cada vez tenemos menos y nos cuesta todo más. En el que la jubilación se atrasa y quizás no se cobre. En el que trabajamos más y cobramos menos. Este en el que el curro es un privilegio más que un derecho. Añoro, sin haberlos vivido, los viejos tiempos en los que el Estado de Bienestar europeo era el modelo a seguir. Y no la China en la que mil millones de personas, sin derechos civiles, trabajan y viven en las fábricas. Hacinados. Sin sanidad pública y sin más derecho que ser pieza de un sistema que se llama comunista y sirve al peor de los capitalismos. En el siglo XX, Europa tenía derechos de los que carecemos en el XXI. Y de seguir así volveremos al XIX, que es, por derechos y modo de vida de los trabajadores, donde viven los pobres chinos. Y la culpa es nuestra. Que nos hemos acomodado. Ya nada es lo que era. Y menos los que se supone que deberían defendernos. Los sindicalistas. Algunos más que otros. En Vilagarcía, UGT es un claro ejemplo. Ahora reparte panfletos poniendo a parir al concejal de Personal, José Membrives (PSOE), porque quiere que los funcionarios trabajen. Y es que hay algunos en el Concello que no están acostumbrados a eso. Que pretenden cobrar por nada. Miren si es así que los de UGT ya ni siquiera reparten los papelitos. Se lo encargan a una empresa de publicidad. ¿Qué fue de los viejos camaradas y de su voluntarismo? Nada.