1Desde los escasos siete kilómetros cuadrados que tiene, A Illa ha parido embajadores que llevan su nombre por todas las partes del mundo. Uno de ellos es el bailarín Manuel Trillo, que desde hace unos años pasea el nombre del pequeño municipio arousano por todos los rincones a los que lleva su danza. El bailarín de A Illa tiene desde hace unas semanas una nueva compañera, Anastasia Zhitova, con la que participará en el campeonato de Europa de bailes que se celebra en Málaga.
El domingo viajan al sur y durante una semana competirán en este certamen en el que bailarán chachachá, tango, pasodoble, vals y rock and roll. Trillo espera regresar con algún premio y dejar bien alto el pabellón gallego, puesto que, aunque la mayoría de las parejas que participan son españolas, Manuel y Anastasia serán la única que represente a Galicia.
Antes de coger el avión, la joven pareja aún tendrá que participar en un programa televisivo. El lunes ya actuaron en el canal autonómico y este sábado volverán a hacerlo en un programa dedicado a Fonsagrada. Se preguntarán por qué, y la explicación es sencilla: Trillo da clases de baile en esa localidad lucense, de ahí que hayan pedido su participación. «Probarei o botelo», anunciaba ayer. Pero tendrá que hacerlo después de bailar.
Cinco bailes
También en la tele
2También ha saltado a la fama otra isleña, la bedel del colegio Torre, a quien ya han bautizado como la mejor conserje del mundo. Luisa Outeda cumple hoy los años que le permiten retirarse a disfrutar de su jubilación. Los profesores y alumnos del centro la echarán mucho de menos y, para demostrárselo, la han colmado de cariño y de regalos en las últimas semanas. Pero los homenajes no habrán acabado cuando este mediodía cierre la puerta del colegio detrás de los niños. Esta noche la espera una cena en Casa Rosita, en Cambados, en la que el equipo docente, y todos aquellos que han querido sumarse, le ofrecerán una fiesta que seguro que provoca en Luisa alguna que otra lagrimilla. Porque esta trabajadora, que lleva treinta años como conserje del centro isleño, dice que echará de menos las aulas y la proximidad de los niños. Les visitará de vez en cuando, sin duda, y seguirá encontrándose con ellos por las calles de A Illa, porque, igual que sus padres no lo han hecho, seguro que los niños de ahora tampoco se olvidarán de Luisa, que ahora tendrá que buscar nuevas ocupaciones y visitar con más asiduidad a sus hijos. Que lo disfrute.
Fiesta para Luisa Outeda