¡Que lo detengan!

AROUSA

Nada más manipulable que las estadísticas, que se leen de izquierda a derecha o viceversa según convenga. No es el caso. Los datos que aportó ayer el subdelegado del Gobierno son los que son, y el descenso en la delincuencia es algo que ya se venía constatando en los últimos años cuando se hacían públicos los balances de criminalidad. Pero Delfín Fernández se equivoca en el punto de vista. Se suele decir que cualquier suceso, por pequeño que sea, es una tragedia para quien lo sufre, y eso es lo que ocurre en este caso. No se trata de que hubiese cuatro atracos en la ciudad en la misma semana. Lo que pasa es que fueron a mano armada, lo que pone en peligro la integridad física de las víctimas, y a plena luz del día y en una de las calles más transitadas de Vilagarcía. Y el autor de los hechos está aún sin detener. Eso es lo que produce inseguridad ciudadana y alarma social. Una percepción nada objetiva ni extrapolable a las estadísticas que desaparecerá el día en que se detenga al presunto atracador, que aunque está identificado, sigue libre, campando a sus anchas. Eso sí, Delfín Fernández tienen razón en que somos una sociedad muy hipócrita. Las cárceles están llenas de toxicómanos, pero las drogas no son una preocupación prioritaria para la ciudadanía. Hasta que te toca en casa. O sea, la percepción subjetiva.