Vilanova de Arousa es otro de los puntos negros. En el último mes se han producido numerosos robos en casas particulares, especialmente en la parroquia de András, destrozos en instalaciones públicas como la del complejo deportivo de O Terrón y, lo último que ha trascendido, es que también ha habido incidencias de este tipo en el puerto pesquero.
De los barcos llevan desapareciendo desde hace dos semanas combustible, material como botas y capachos, barandillas de acero de las embarcaciones e incluso farolas. Según explicó la patrona mayor, Evangelina Lago, el asunto empieza a ser más que preocupante e insiste en la necesidad de que Portos de Galicia tome medidas.
En su día, la cofradía ya propuso que se instalaran cámaras de vigilancia en la zona portuaria, pero el ente autonómico puso como condición que el mantenimiento corriera a cargo del pósito y en Vilanova no estaban por la labor. «Os mariscadores e mariñeiros xa temos bastantes cousas enriba como para encargarnos agora deste gasto», explica Lago. De todos modos, no desiste en su empeño y va a volver a pedir a Portos que atienda esta demanda, a la vista de los últimos acontecimientos.
Algunos socios del pósito plantean la posibilidad de colocar unas vallas en la entrada del puerto de modo que solo pueda acceder personal autorizado, pero la patrona mayor considera que esta no sería una solución porque los ladrones podrían actuar por mar, de hecho, el robo de gasoil de estos días se ha hecho desde lanchas, según apuntó Evangelina Lago.
Patrullas nocturnas
En tierra también hubo una gran alarma por la oleada de robos en domicilios hasta el punto de que Policía Local, Guardia Civil y voluntarios de Protección Civil organizaron patrullas nocturnas que funcionaron durante los primeros días del mes.