veces nos andamos con demasiados rodeos. Nos complicamos. No nos atrevemos a decir las cosas tal y como son. Te cuentan y cuentas milongas. Te sueltan eso de que te quieren muchísimo, pero que no de la forma en la que a ti te gustaría. O dices eso de, no te preocupes, si no es por tu culpa, es por la mía. Milongas. Simples eufemismos. Y a veces es mejor ser más claro. Decir las cosas tal y como son. Sin rodeos. Con franqueza. Para liberarte de la pesada carga de la no verdad, que no es lo mismo que la mentira, y para dar al otro la libertad de decidir con toda la información, cruda y sangrante, sobre la mesa. La Verdad es lo único a lo que debemos aspirar. Y muchas veces, esa verdad suena mal. Dura. Fuerte. Hasta insolente. En O Grove han decidido dejar de darle vueltas a las cosas. Bueno, lo ha decidido el concejal de Limpeza y otras cosas, Fredi Bea. Harto de que ser correcto. De que las parábolas y las palabras biensonantes hagan que el mensaje no llegue con la nitidez precisa. Harto de que le oigan pero no le escuchen, ha dado el paso necesario. Cuando los carteles publicitarios hablaban de «excrementos» nadie hacía caso. Y las cacas de los perros sembraban O Grove. El nuevo cartel le llama a las cosas por su nombre. Y le dice a los vecinos que hagan el favor de recoger las «cajadas» de sus animalitos. Es muy posible que ni con esas le hagan mucho caso. Porque la gente es bastante guarrilla y poco cívica. Pero al menos Fredi sabrá que él fue con la Verdad. Sin medias tintas. Y eso ya es mucho.
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