Hora y media de debate en la pousada de los desencuentros

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA

AROUSA

«Esto empieza a ser surrealista», exclamó el alcalde de O Grove, José Antonio Cacabelos, cuando el pleno debatía una moción del BNG sobre los recortes de la Xunta en ayudas sociales. Sobre uno de esos textos genéricos que se pueden debatir igual en O Grove que en Monforte, los ediles se habían hecho un lío de enmiendas, aportaciones y añadidos, y nadie sabía ya muy bien qué se iba a votar. Con ese gag se dio por iniciado el espectáculo plenario.

Fue el PP, con una petición al pleno para que apoyase el acuerdo suscrito por Rafael Louzán y los representantes de la plataforma ciudadana al respecto de la Pousada de A Lanzada, quien dio pie a la apertura de un debate de hora y media de duración. En ese tiempo hubo espacio para todo. Para lo esperado, para lo inesperado, para escuchar a Fredi Bea tararear una canción y para que Xan Lamelas destrozase el bolígrafo que lo había acompañado a la sesión. Pero vayamos por partes.

La moción del PP pretendía poner un dedo en la herida abierta en el movimiento de oposición a la Pousada gracias al acuerdo entre Louzán y los vecinos. Pero ya ha transcurrido mucho tiempo desde que la noticia sacó de quicio al alcalde meco, y en el pleno del jueves Cacabelos logró ajustar el enfoque y cambió su ataque. El acuerdo fue el resultado de una gestión «moi ben feita polos veciños pero moi mal feita por Louzán», quien una vez más ha «ignorado aos representantes democráticos do Concello do Grove», que siguen «sen saber que é o que quere facer o presidente da Deputación no Sanatorio». A no ser, claro, que todos los planes se reduzcan al proyecto presentado en su día: «un hotel de catro estrelas, con 23 habitacións e un restaurante. Ese é o único proxecto que coñecemos».

El BNG también cargó con fuerza contra el acuerdo alcanzado por los vecinos y el presidente de la Diputación. «Temos que felicitar ao señor Louzán. Tivo un éxito político espectacular, convencendo a unha xente dunha traxectoria impecable para firmar un cheque en branco», disparó Antón Mascato. Y es que en el acuerdo rubricado en Pontevedra «o único compromiso que queda claro» es que la pousada va a salir adelante.

El tercer socio del gobierno, el galeguista Fredi Bea, sí quiso votar a favor de la moción de los populares, y así lo hizo. Felicitó a los vecinos por haber logrado «unha firma de Louzán; eu en todos estes anos quedei coas gañas», pero criticó al PP al no considerar «nin lóxico nin lícito» que llevase a pleno esa moción después de «ser vostedes os que acusaron á plataforma de facer política».

Ayda Filgueira, de AMeca, también apoyó la moción, ya que el acuerdo de los vecinos puede ser «a antesala a chegar a un verdadeiro acordo». Para ello, propuso que la corporación en pleno instase a Louzán y a la Xunta a acudir a O Grove y firmar un convenio que dé solidez a lo ya pactado.

El concejal de EU, Xan Lamelas, parecía permanecer ajeno al debate. Pero en cuanto tomó la palabra dejó de atusarse el bigote con el que ha completado su estilismo y anunció su voto a favor de la moción del PP. Pidió, incluso, que al texto de los populares se adjuntase un «informe sobre os hoteis escola» que dijo haber encargado en su etapa de gobierno y que «morreu pola falta de apoio dos outros grupos». Su afirmación hizo que sus ex compañeros abriesen los ojos como platos. Y, como quiera que Lamelas reconoció que se trataba de un «informe pequeno», Fredi Bea ironizó «debía ser ?algo pequeñito, uoh, uoh, uoh, como a canción de Eurovisión. Tan pequeno que eu nunca o vin». Su afirmación fue secundada por el alcalde y por Antón Mascato, lo que desató las iras de Lamelas, quien, palmeándose la mejilla, soltó un sonoro «¡que cara tedes!».

De propina, las quejas de Pérez por los «insultos» que recibe cuando Cacabelos lo llama «veleta, ou perrito faldero de Louzán, ou vasallo do señor de Ribadumia». «Veleta non é un insulto, é unha actitude», le replicó el alcalde.