Una vilagarciana acusa al Sergas de discriminación geográfica

Susana Luaña Louzao
susana luaña VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Dice que no le dan un tratamiento por no pertenecer al área de Santiago

01 feb 2011 . Actualizado a las 10:46 h.

Susana Villanueva vive desde hace seis años un auténtico calvario. Fue a partir de los 36, cuando dio a luz a su hijo, que empezó a sentir constantemente vómitos y mareos, hasta tal punto que le cambió la vida, porque no podía ni conducir ni ir con su hijo al parque, y se las veía y deseaba para trabajar, porque los episodios eran constantes. Residente en Vilagarcía, donde regenta una cafetería junto con su hermana, fue al médico, pero tardaron años en diagnosticarle la enfermedad que padecía, el síndrome de Meniérè, una dolencia crónica que produce en sus pacientes un vértigo constante que les impide hacer una vida normal. «Era como si estuviese siempre montada en una noria, y todo me daba vueltas». Como los episodios coincidieron con otros problemas de tipo familiar, los médicos creyeron inicialmente que se trataba de una depresión, y no fue hasta que remitieron a la paciente a la unidad de vértigo del Complejo Hospitalario de Pontevedra que le dieron con el mal que no le dejaba vivir desde hacía ya varios años y que le obligaba a visitar un día sí y otro también los servicios de urgencias. En Pontevedra le recomendaron una inyección en el tímpano izquierdo para corregir los problemas de equilibrio que le producían el vértigo. «Pero mi madre me recomendó una segunda opinión, porque me podía quedar totalmente sorda de ese oído y el día de mañana no podría ponerme un audífono». Finalmente Susana optó por operarse por su cuenta en Barcelona, en una intervención que le costó 14.000 euros. «No reclamé nada, porque fui yo quien tomó esa decisión». Los vómitos remitieron una vez operada, pero desde hace un año sigue teniendo problemas de inestabilidad, por lo que todavía no puede hacer una vida normal. «No me atrevo a conducir, por ejemplo, y si camino rápido, ya pierdo el equilibrio». Le recomendaron entonces unos ejercicios de rehabilitación propios para dolencias de este tipo, pero Susana asegura que no le hacían efecto alguno. «Entonces mi médico en Pontevedra me dijo que había unos aparatos específicos en Santiago que me iban a ayudar en el tratamiento, y que iba a solicitarlo, pero ya me advirtió que iba a ser difícil que me lo concedieran por ser de otra provincia, porque ya se habían dado más casos». En efecto, le vino rechazado. Y eso es lo que denuncia la paciente, que acusa a Sanidade de discriminación geográfica al entender que se le deniega un tratamiento al que tendría derecho si viviese en Santiago, único hospital en Galicia en el que hay dichos aparatos.