La primera vuelta liguera confirmó el difícil camino que se vislumbraba al inicio de temporada para Arousa y Cambados, y dejó las decepciones de Céltiga y Ribadumia
13 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.La Liga de Preferente Sur completó el pasado domingo su primera vuelta. Y la foto de lo que hoy es el campeonato solo coincide en el 50 por ciento de los casos con las expectativas generadas por los cuatro representantes de la comarca el pasado verano, cuando las apuestas en la categoría se fiaban a los intangibles de unos fichajes que no siempre salen como uno aguarda y las sensaciones generadas por los amistosos de pretemporada.
Dos equipos del área arousana cotizaban entonces al alza en la bolsa de la Preferente Sur. El Céltiga, recién desterrado de la Tercera División y situado de partida en el grupo de favoritos al ascenso. Y el Ribadumia de Carducho, que tras un notable ejercicio sustentado sobre un talentoso centro del campo y ataque, estaba llamado a disfrutar de una Liga en la zona media-alta de la tabla, al apuntalar con aparente acierto la línea defensiva con su política de refuerzos.
En el lado opuesto, Arousa y Juventud Cambados eran de salida apuestas seguras a equipos en permanente dificultad. El primero acuciado por la crisis institucional vivida a comienzos de verano y derivada de la bancarrota técnica del club. El segundo, maniatado por un presupuesto que no deja de menguar en Burgáns en los últimos años.
Céltiga y Ribadumia han supuesto quizá las dos mayores decepciones en el grupo sur de la Preferente. Sobre todo el cuadro isleño, cuyo técnico, un José María Rial recién llegado de devolver al Portonovo a la Tercera, manifestaba días antes de la apertura de la Liga en una muestra de sinceridad antes que de soberbia que «non agochamos que o obxectivo do Céltiga é voltar á Terceira». Las lesiones de larga duración en plena pretemporada, privado hasta diciembre del cerebro del equipo, Nacho, y todavía a la espera del central César, relegaron al Céltiga al puesto duodécimo con 26 puntos. Más cerca del descenso que de los dos primeros.
Por su parte, decimoquinto con 18 puntos al término de la jornada 16, el Ribadumia vivió a mediados de diciembre la destitución de un Carducho que en mayo del 2010 había colocado al cuadro de A Senra décimo con 51 puntos en la clasificación final de la temporada pasada. El mismo Carducho que a finales de agosto comentaba que «a sensación é que podemos facer algo mellor ca na pasada Liga».
Arousa -antepenúltimo clasificado con 19 puntos- y Cambados -decimosexto con 21- sí han confirmado en el ecuador de la Liga los pronósticos iniciales, enderezando en las últimas tres jornadas de la primera vuelta una alarmante caída en barrena con dos victorias y un empate, para estabilizarse como dos equipos más entre la media docena de candidatos a acompañar a los condenados A Peroxa y Arenteiro. Los propósitos en la semana previa al arranque del campeonato del vilagarciano Lino González -«La idea es no sufrir»- y del cambadés Ángel Oliveira -«Tentar vivir unha Liga sen moitos sobresaltos»- parecen condenados a deseos frustrados si finalmente sus clubes no son capaces de potenciar sus limitadas plantillas.